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Crítica de «Mi amor» (**): Pasión chusca

Crítica de «Mi amor» (**): Pasión chusca

Las pasiones torrenciales tienen el deber cinematográfico de apasionar también al espectador, de contener personajes que entusiasmen, enternezcan, estremezcan con su historia de felicidad y de inevitable fatalidad

Día 15/04/2016 - 11.46h

Las pasiones torrenciales tienen el deber cinematográfico de apasionar también al espectador, de contener personajes que entusiasmen, enternezcan, estremezcan con su historia de felicidad y de inevitable fatalidad. La directora francesa Maiwenn habla de una de estas relaciones de pasión brutal en dos tiempos, y conocemos al personaje de ella ya lamiéndose las heridas, las físicas (por un accidente) y las psicológicas, que las irá mostrando con el recuerdo de su pasado junto a su «rey» (el título original es «Mon roi»), un romance destructor junto a un hombre atractivo y manipulador que encarna el actor Vincent Cassel con esa habitual arcadita de bilis que tan bien sabe producirle a cualquier espectador sensible.

La constante mezcla de tiempos, junto con la progresiva antipatía que producen los impulsos, tan pasionales como absurdos, de esta pareja desequilibrada, histriónica, consiguen que la película se padezca más que se entienda. La actriz, Emmanuelle Bercot, ganó el premio de interpretación en Cannes (junto a la magnífica Rooney Mara de «Carol») pero por excesiva y pringada.

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