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Crítica de «El héroe de Berlín» (***): El gran corredor y el gran dictador

Crítica de «El héroe de Berlín» (***): El gran corredor y el gran dictador

Recreación histórica y olímpica de la hazaña de Jesse Owens, que llegó a los Juegos de Berlín en 1936, con Hitler ya subido a una silla y con Goebbels con su gesto de oledor de queso azul

Día 15/04/2016 - 11.47h

Recreación histórica y olímpica de la hazaña de Jesse Owens, que llegó a los Juegos de Berlín en 1936, con Hitler ya subido a una silla y con Goebbels con su gesto de oledor de queso azul, y se ciscó en su teoría de la superioridad de la raza aria consiguiendo cuatro medallas de oro. La película recoge al personaje justo a su entrada en la universidad de Ohio, donde coincide con el entrenador Larry Snyder, que fue el que puso en órbita el cohete?

Como la película es canadiense, y el director el jamaicano Stephen Hopkins (no confundir con el astrofísico Hawking), este héroe de Berlín incurre en la provocada contradicción de señalar en aquel Berlín nazi y en aquellos ambientes previos al holocausto lo que, en realidad y en el fondo, critica de los Estados Unidos, sus ambientes racistas y clasistas en la época, que los sufrió Jesse Owens hasta el punto de hacerle pasar, tras su hazaña olímpica, por la puerta de servicio al hotel Waldorf Astoria donde se celebraba un homenaje en su honor.

Quizá lo mejor de la película (además de señalar la obvia hipocresía de despreciar a Hitler y su régimen pero asumir ciertos detalles sobre la supremacía de raza) sea la pulsión paralela a las pruebas olímpicas de la cineasta Leni Riefenstahl y sus peligrosos regates con Goebbels para la filmación de esos Juegos (la actriz Carice van Houten ofrece una versión blanca y adorable de la propagandista y genial cineasta), como el apunte de la amistad súbita y ejemplar entre Owens y el saltador alemán Luz Long, medalla de plata y posteriormente pisoteado por el nazismo.

Probablemente podría ser una película más dura, más rasposa, más trágica que épica (la historia de Owens, de principio a fin, daría para ello), pero no más clara y tan agradable de ver como ésta, a pesar de que finja intriga (¿ganará, no ganará?) sobre algo que todo el mundo conoce.

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