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Crítica de «Corazón gigante» (****): El tardío despertar de un ogro amable

El director, el islandés Dagur Kári, consigue la proeza de transformar al ogro en príncipe sin necesidad de magia

Día 13/05/2016 - 08.53h

Con un buen personaje es casi una obligación hacer una buena película, y ésta, «Corazón gigante», contiene un modelo único, un tipo cuarentón, de físico irrellenable (le cabría dentro un equipo entero de rugby), que vive con su madre una vida casi infantil y que entra por un resquicio inesperado al mundo de unos sentimientos extraños y desconcertantes para él cuando se enamora, o algo así, de una mujer casi tan inadaptada como el gigantón.

La película es un pasear por las relaciones de este hombre con sus compañeros de trabajo, con su propia madre, con la niña que vive en el piso de abajo (y cuyos juegos los ve el padre con la misma tranquilidad que vería a un perro de presa), con el mundo que le rodea y al que asiste sin un gramo de ilusión; aunque la trama consiste en el cambio de este hombre-fortaleza y en su entrega llena de sensibilidad y cualidades hacia una mujer. Y no se trata tanto de iluminar esa relación como el despertar, casi nacer, de un hombre al mundo.

El actor, Gunnar Jónsson, interpreta de modo fabuloso todo el granito del personaje, pero también su porosidad, su inexpresivo sentido del humor, su delicadeza de gestos y actos, y todo el pliegue sórdido que lo acompaña, porque se sugiere como el monstruo de Frankenstein cuando juega con la niña y como Shrek cuando rescata a la princesa?

El director, el islandés Dagur Kári, consigue la proeza de transformar al ogro en príncipe sin necesidad de magia, con naturalidad casi grotesca, cuando baila el paquidermo, cuando bebe leche, cuando entiende las bromas que le gastan, cuando se sacude sin prisas, sin aderezos, todo el peso de sus complejos y precauciones? Todo en la película es hermoso, menos él, o tal vez gracias a él, y el desenlace tiene la grandeza del personaje.

Dirección: Dagur Kari. Con: Gunar Jónsson, Sigurjon Kjartansson, Arnar Jonsson.

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