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Crítica de «Nuestros amantes» (***): El eje Noriega-Jenner

La historia se aguanta bien entre efluvios de humor y el cinismo inocentón de la trama de exparejas

Día 03/06/2016 - 09.14h

No se entra de golpe en la historia: hay que acostumbrarse al tono de las interpretaciones y al timbre de los diálogos, demasiado «sueltas» las primeras y demasiado «atados» los segundos.

Tras las primeras escenas, el encuentro de ellos, la arriesgada escritura de su conversación, lo inverosímil del juego romántico, la presencia del amigo y guionista para enturbiar la relación entre lo real y lo ficticio?, en fin, al rato de seguirle el rastro a los personajes de Eduardo Noriega y Michelle Jenner, uno se va acostumbrando a la extravagancia con la que construyen su romance, tan soñadora, naïf, pero también ligeramente egoísta, pues se usan el uno al otro y de modo inconsciente como tapón de la bañera aún vaciándose de su reciente fracaso amoroso.

Noriega y Jenner se arrojan el uno al otro ese primer plano impactante, atractivo y simpático que tienen, y aunque rechinen ligeramente algunas de las «cosas» que se dicen, la historia se aguanta bien entre efluvios de humor y el cinismo inocentón de la trama de exparejas, con Amaia Salamanca muy bien como «perversita» y un insólito Gabino Diego, de chulo y ruin, tan a contrapelo de sí mismo; y tan serio, que casi tiene gracia. El director, Miguel Ángel Lamata introduce algo de originalidad al narrar, digamos, lo de siempre, y consigue cubrir con encanto (funciona el eje Noriega-Jenner) ese punto algo repipi de su escritura.

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