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Crítica de «Un hombre de altura» (* *): Dando la talla

Crítica de «Un hombre de altura» (* *): Dando la talla

Ninguno de los dos actores es realmente un buen actor de comedia sofisticada, y la falta de tensión en la pareja se resuelve con paridas de nuevo rico y guionista viejo

Día 22/06/2016 - 09.17h

Esta película parte de una premisa tan perfectamente discutible como cualquier otra: hacer un comedia romántica no a partir del esquema fundante y pregnante del género que mejor descodificó la guerra de los sexos (la animadversión inicial que cede el terreno al descubrimiento maravillado y divertido del otro) sino desde una variante un poco resbaladiza y un mucho políticamente correcta (PC). Aquí la pareja se lleva bien desde el comienzo, así que no hay combate ni enredo (casi no hay, pues, comedia). Lo que ocurre es que uno de los dos está estaturalmente handicapado (ay, esto de ser PC), vamos, que como diría Torrebruno, mide un metro veintiuno, mientras que la chica sufre (aunque el espectador no vea nada malo en ello) del síndrome opuesto. Es decir, y aquí es por donde hace aguas todo, el obstáculo a su relación es externo, no surge nunca de la relación que tan fácilmente se establece entre ellos.

Esta premisa talluda, que ya trabajó una película argentina de la que esta admite en créditos ser deudora e incluso morosa, agota la novedad de la propuesta. Como ninguno de los dos actores es realmente un buen actor de comedia sofisticada, y como la falta de tensión en la pareja se resuelve con paridas de nuevo rico y guionista viejo (en la primera cita, ¡saltan en paracaidas!), buscaremos en vano secuencias tan inspiradas como el coito feroce de Jeff Goldblum y Emma Thompson en aquella comedia inglesa de título idéntico a esta («The Tall Guy») y los fans de la comedia romántica seguiremos en modo añorante.

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