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Crítica de «Florence Foster Jenkins» (***): La verdad os hará daño

Hay que ser Stephen Frears para contar una historia real tan cómica sin arruinarla con el típico cóctel de ego y pretensiones

Día 22/09/2016 - 22.36h

Hay que ser Stephen Frears para contar una historia real tan cómica sin arruinarla con el típico cóctel de ego y pretensiones. El británico recurre a su conocida ligereza para narrar las peripecias de una pareja increíble: la rica heredera que da título a la película (Meryl Streep) y el aristocrático actor (Hugh Grant) que se casó con ella y la defendió de la verdad. Al contrario del Orson Welles que termina en «Ciudadano Kane» la demoledora crítica contra su mujer, Grant protege los gorgoritos de su esposa, empeñada en convertirse en una gran cantante de ópera.

La fórmula del complot siempre funciona en el cine. Los personajes se confabulan para que el protagonista siga siendo el único que ignora la realidad. Puede ser una anciana en «Good bye, Lenin» o un niño en «La vida es bella». Gracias a su marido, cuya mayor virtud es ser consciente de su falta de talento, Florence no tiene ni idea de lo horrenda que es su voz. Meryl Streep se lo tuvo que pasar de fábula desafinando de ese modo.

Como complemento a la pareja, destaca la actuación de Simon Helberg (Howard en «The Big Bang Theory»), en el papel de pianista. Con su inevitable cara de guasa, el actor demuestra mayor versatilidad de la prevista.

Como es natural, el punto culminante llega cuando la farsa está a punto de desmoronarse. El guión de Nicholas Martin, la dirección de Frears y la actuación de todo el elenco se enfrentan al desafío con éxito. Algo falta para alcanzar la excelencia, pero ya quisieran muchos.

Dirección: Stephen Frears. Con: Meryl Streep, Hugh Grant, Simon Helberg.

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