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Crítica de «Después de esto» (***): La jauría humana, al ralentí
«Después de esto»

Crítica de «Después de esto» (***): La jauría humana, al ralentí

Lo interesante del planteamiento del guionista y director (en estas lides debutante) Magnus von Horn es la condena social de sus compañeros de instituto

Día 06/10/2016 - 19.28h

Un joven vuelve a casa de su padre tras cumplir castigo por algo que el espectador descubrirá de forma gradual. El delito es lo de menos. Lo interesante del planteamiento del guionista y director (en estas lides debutante) Magnus von Horn es la condena social de sus compañeros de instituto, el linchamiento público. Esta vez, y ya es casi una originalidad, nos libramos del acoso mediático.

Los menos jóvenes recordarán la formidable «La jauría humana», de Arthur Penn, en la que Brando recibía una de sus mejores palizas, aunque el «condenado» era Robert Redford. Aquí John (Ulrik Munther) es a la vez perseguido y fajador. Solo quiere empezar de nuevo. Y huir de la soledad. Acepta la dureza de la segunda parte de su vida a cambio de compañía, más o menos humana. Todo esto lo cuenta el cineasta sueco a la manera nórdica, con la temperatura bajo mínimos. El director de fotografía polaco Lukas Zal («Ida») añade algunos cubitos.

Otro rasgo interesante, que gustará más a los críticos que al espectador normal, es la afición de Zal y Von Horn a dejarse cosas fuera de campo. La cámara prefiere a menudo la reacción a la acción, una decisión poco popular. Morosa y sin música ni adornos, esta jauría da para reflexionar sobre la culpa y el perdón, pero ladra y muerde mucho menos que la de 1966.

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