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Crítica de «La fiesta de las salchichas» (***): Holocausto canibal

Seth Rogen, entrañable actor gamberro, inspiró este proyecto. para el que se reservó además la voz de la salchicha protagonista

Día 07/10/2016 - 08.47h

Seth Rogen, entrañable actor gamberro, inspiró este proyecto. para el que se reservó además la voz de la salchicha protagonista. Seth, que debe ser tan porrero como sus personajes, pensó, qué buena idea describir la cadena alimenticia? desde el punto de vista de los alimentos. No se quedó en la ocurrencia sino que la llevó a puerto, hasta el infinito y más allá, habría que decir, ya que la película comienza con una parodia de «Toy Story»: ¿qué hacen los juguetes, es decir, aquí, los alimentos cuando sus dueños no están mirando? Pues cantan como si no hubiera mañana y sueñan con el momento en que al ser elegidos por los dioses (los clientes) conocerán el más allá (lo que hay fuera del super en el que viven). Todo muy lindo, esto de los alimentos humanizados? aunque, ojo, esto no es para niños: las salchichas son fálicos artefactos que sólo sueñan con meterse dentro de unos panecillos claramente femeninos y con un orificio que remite claramente a? la sonrisa vertical, que diría el maestro Berlanga.

Los chistes sexuales culminan en una orgía panteista donde la panecilla Kirsten Wiig es enfilada por el perrito (muy) caliente de Seth mientras un taquito mexicano lésbico aun más caliente (Salma Hayek) le hace un panilingus? Bueno, más chocante es el momento en que los alimentos comprueban que lo que les espera es como ver la matanza del cerdo desde el punto de vista del cerdo; ni «Babe» se atrevió a tanto. Esa escena gore sanciona el curioso espiritualismo de los alimentos que se preguntan por ese más allá que prometen las religiones. La función acaba siendo demasiado cansina y ruidosa, sobre todo, pienso, para adultos que prefieran ver estas cuestiones metafísicas planteadas por entes con más entidad

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