ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .

Crítica de «La próxima piel» (***): Nudos y lazos en un hilo roto

Un sorprendente drama de olla a presión en el que el autor mantiene hasta el final el acento circunflejo en el suspense

Día 20/10/2016 - 22.09h

Lo más sorprendente de este drama en olla a presión es la capacidad de su director para mantener hasta el final el acento circunflejo en el suspense de su trama (la identidad real o ficticia de su protagonista), mientras que enriquece su historia con numerosos detalles y emociones (intrigas, al fin y al cabo) sobre la complejidad de las relaciones familiares, sobre la intimidad, la recolocación del pasado, la necesidad de reconocerse en el otro y la sensación de algo de tarima bajo los pies.

Isaki Lacuesta combina dos elementos muy cinematográficos, el clima frío y cerrado de un pueblo en la montaña y la figura de «el impostor», para construir un relato lleno de complejidad: una madre que quiere recuperar a su hijo perdido (Leo) hace ya ocho años, ahora un adolescente sin recuerdos en un centro de acogida francés (Gabriel)?

En la química, a veces mareante, polisémica, entre Emma Suárez (con cuánta fe y naturalidad expresa esta actriz lo que no quiere ser escrito en un guión) y el joven actor Álex Monner está integrada toda la voluntad de esta película, o de Lacuesta, por llevarse más allá de la duda o la identidad lo esencial de lo que nos cuenta, y que sea Leo o sea Gabriel no altera lo que hay de verdad en la relación entre ambos, es decir, la necesidad de ella de tapar su boquete de madre o la de él su boquete de hijo suelto (radicalmente opuesta a «El intercambio», de Clint Eastwood).

Alrededor de lo importante, ellos dos y su verdad, la película aliña la historia con algunas subtramas «exóticas» y cargadas de «capricho» y «originalidad», pero en la piel de la película queda tatuado el tú a tú entre Emma Suárez y Álex Monner.

Comentarios