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Globos de Oro, festín para las cadenas de pago

Globos de Oro, festín para las cadenas de pago

Los corresponsales extranjeros en Hollywood han vuelto a demostrar que, además de buen gusto, tienen dinero, porque los canales «de los pobres» solo han recibido un premio

Día 12/01/2016 - 13.19h

Los Globos de Oro de la tele son como la novia en una boda: necesitan algo nuevo («Mr. Robot»), algo viejo (Jon Hamm y su «Mad Men»), algo prestado (Lady Gaga, en su terrorífica incursión televisiva) y algo azul, que podría ser Taraji P. Henson, aunque ella en realidad es negra y en «Empire» no se canta blues, sino hip-hop.

Los corresponsales extranjeros en Hollywood han vuelto a demostrar que, además de buen gusto, tienen dinero, porque las cadenas «de los pobres» solo han recibido un premio, frente al aluvión a las de pago. El propio Ricky Gervais bromeó con la cadena encargada de la emisión: «Está bien que retransmita la NBC, porque es la única que no tiene nominados, cero patatero. No les importa nada de nada», disparó. Para ser justos, ABC y CBS se solidarizaron luego.

Otro detalle que llama la atención es que los premios se acordaran del revenant de Iñárritu y se olvidaran de les revenants franceses, que a su extraña manera son una de las series más interesantes de los últimos años. Entre los perdedores, parece que el invierno ha llegado para «Juego de tronos» y otras veteranas, con la salvedad del citado Jon Hamm, que se desmarcó del personaje en los agradecimientos: «Gracias al señor Weiner por haber escrito a esta horrible persona y haberme elegido para interpretarla», dijo.

Los grandes vencedores fueron «Mozart in the jungle» y su protagonista, Gael García Bernal, puede que en su mejor papel. El actor se inspira en el director venezolano Gustavo Dudamel y en sí mismo al frente de la filarmónica de Nueva York. En la orquesta sustituye a Malcolm MacDowell, que incluso en su papel más salvaje adoraba a Beethoven. Es solo uno de los guiños de esta magistral producción de Amazon.

«Mr. Robot», la gran desconocida para el público español sin pata de palo, es otra de las reivindicaciones de mérito entre los corresponsales. Esta historia de hackers antisistema permitió además a Christian Slater llevarse uno de los muchos premios que aún no tiene. A «The Affair» también había que premiarla y le tocó a Maura Tierney, casi como indemnización al sufrido personaje, que gana protagonismo en la segunda temporada.

Oscar Isaac también sale reforzado de un año memorable, como el tierno alcalde de «Show me a hero» (y te escribiré una desgracia, completaba F. Scott Fitzgerald la cita). En el cine es un valor en alza y ya está en la órbita Star Wars. Sorprendió Rachel Bloom por «Crazy ex-girlfriend», cargada de música pero no de rencor, pese al rechazo de media docena de canales, pero quien arruinó quinielas fue Lady Gaga, vista con ojillos de recelo hasta por DiCaprio. En todo caso, los afortunados no deben desdeñar el aviso de Gervais: «Si ganáis esta noche, recordad que a nadie le preocupan estos premios tanto como a vosotros».

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