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Premios Goya 2014: «Vivir es fácil con los ojos cerrados», gran triunfadora de la noche
David Trueba, junto a la actriz Natalia de Molina

Premios Goya 2014: «Vivir es fácil con los ojos cerrados», gran triunfadora de la noche

«Las brujas de Zugarramurdi», de Álex de la Iglesia, la cinta más premiada, con 8 galardones, tras arrasar en las categorías técnicas

Día 10/02/2014 - 14.45h

Vivir es fácil con los ojos cerrados ha sido la gran triunfadora en la 28ª edición de los Premios Goya al obtener 6 premios Goya, incluidos mejor película, director, guión original y actor protagonista. «Llevaba 20 años y me ha tocado», ha bromeado David Trueba, quien después de quedarse en ocho ocasiones con la miel en los labios subió en hasta tres ocasiones al escenario y se quita, así, la etiqueta de eterno perdedor. Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, con 8 premios, ha sido la película con el mayor número de galardones, después de arrasar en las categorías técnicas, donde no ha encontrado rival. La comedia, como género, se reivindica en una ceremonia que se ha prolongado por espacio de casi tres horas y donde no han faltado las alusiones al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, ausente por motivos de agenda.

[Así te lo hemos contado minuto a minuto]

En las categorías de interpretación, Marian Álvarez se llevó un Goya cantado, el de mejor actriz protagonista, por La herida. Terele Pávez obtuvo su primer cabezón, como actriz de reparto, por Las brujas de Zugarramurdi. Javier Cámara, otro eterno perdedor, debió de pensar que «a la sexta va la vencida», porque tras otras tantas nominaciones se alzó con el galardón a mejor actor. «He soñado muchas veces este momento», confesaba. Antonio Álamo fue elegido mejor actor de reparto, por La gran familia española.

El premio al mejor guión fue para Trueba por Vivir es fácil con los ojos cerrados. El Goya al mejor libreto adaptado fue a parar a Todas las mujeres, de Mariano Barroso. Amor fue designada mejor película europea, y la venezolana Azul y no tan rosa, mejor cinta iberoamericana. Futbolín, de Juan José Campanella, se llevó el gato al agua en la categoría de animación. Las maestras de la república, mejor documental.

CARGA POLÍTICA

En la gala no han faltado referencias al ministro de Cultura, José Ignacio Wert, quien declinó asistir a la ceremonia el pasado jueves por problemas de agenda. Críticas a esta ausencia que comenzaron muy pronto, en cuanto el presentador, Manel Fuentes, pisó el escenario. «Creo que ha tenido problemas de agenda; para un día que podía tener entradas sin el IVA al 21%», ha comentado. «Si no viene, guardad la entrada la entrada porque es una gala histórica, la primera sin ministro de Cultura», ha incidido. Y no ha sido el único ministro al que ha apuntado Fuentes: «Tampoco ha venido el señor Montoro, con lo que le gusta el cine español. Él sí nos tiene en cuenta... corriente», ha deslizado a modo de juego de palabras.

El testigo lo recogió Javier Bardem, quien al subir al escenario para entregar uno de los premios se despacho así: «Nuestro cine está muy por encima de nuestro ministro de anti-cultura». Mariano Barroso, al recoger el galardón al mejor guión adaptado, ha asegurado que «si el ministro de Defensa no fuera al desfile de las Fuerzas Armadas, su jefe lo despediría al día siguiente; sería bueno que se fuera o dimitiera este ministro», ha indicado sobre Wert.

Natalia de Molina, mejor actriz revelación, ha elegido como reclamación la ley del aborto. «Yo no quiero que nadie decida por mí», ha proclamado. «No vamos a permitir que nada ni nadie decida por nosotras», le ha secundado Marian Álvarez.

DISCURSO DE GONZÁLEZ MACHO

El presidente de la Academia, Enrique González Macho, ha comenzado en su discurso lamentando que el cine había vuelto a vivir otro año «difícil». «Hacer una película hoy en día en nuestro país es totalmente un acto heroico», ha sentenciado, para a continuación desgranar los problemas que, a su juicio, lastran al séptimo arte nacional: la piratería, el IVA cultural y el dinero destinado por la Administración. «Las críticas no son agradables pero entiendo que son necesarias», ha advertido antes de lanzarse a detallar la lista de agravios.

«Seguimos sufriendo la injusticia del IVA cultural que ha demostrado su ineficacia y que ha causado precisamente los efectos contrarios a los que se pretendía», ha afirmado González Macho sobre el gravamen al 21%. De la piratería ha afirmado que «sigue campando por sus respetos» mientras la Ley de Propiedad Intelectual «sigue aparcada». Y en cuanto a la disminución en las partidas destinadas al cine ha bromeado al comentar que sólo se le ocurría una explicación: «que fuera aprobada el 28 de diciembrede 2007, es decir, el día de los Santos Inocentes».

«A ver si a base de ser pesado se toman las medidas necesarias», ha proclamado González Macho, quien, en claro tono de despedida («perdón por no haber hecho cosas que debería haber hecho, por no hacer las cosas que quise y no pude y las que quise y no supe») ha cerrado el discurso llamando a unir fuerzas y creer en los sueños. «Feliz gala y, hoy más que nunca, viva el cine español», ha concluido.

MOMENTOS EMOTIVOS

En el tradicional «In memoriam», fueron recordados Alfredo Landa, Sara Montiel, Manolo Escobar, Bigas Luna, Elías Querejeta, Jesús Franco, José Sancho, Mariví Bilbao, María Asquerino, Amparo Rivelles, Constantino Romero y otros representantes del cine español fallecidos durante el último año.

Jaime de Armiñán, Goya de Honor, y Terele Pávez protagonizaron algunos de los momentos más emotivos en sus discursos de agradecimiento. Armiñán recibió una cálida ovación, la más larga de la noche desde el patio de butacas, por sus seis décadas de dedicación al cine. Roberto Álamo tuvo palabras de recuerdo para el difunto actor estadounidense Philip Seymour Hoffman, de quien aseguró que se había ido «demasiado pronto».

Los picos de humor se alcanzaron con la irrupción de Joaquín Reyes, Ernesto Sevilla, Julián Reyes, Carlos Areces y Raúl Arévalo, quienes recrearon las «mejores películas que no se han hecho». Reyes llegó a aparecer con unas prótesis mamarias, emulando a las activistas de Femen, para reclamar, con ironía, un aumento en el IVA cultural.

Bajo una lluvia de palomitas, Manel Fuentes despedía una gala larga, como es tradicional, y en la que pasada la medianoche el ritmo decayó abruptamente, cuando la ceremonia entró en una fase en la que se iban encadenando premios menores, sin ritmo ni agilidad. Hasta que llegaron los grandes premios y la consagración de David Trueba, quien deja atrás el sambenito de la eterna derrota.

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