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Pablo Iglesias y la amenaza de Resines
Antonio Resines (izquierda) y Pablo Iglesias, durante la gala de los Premios Goya

Pablo Iglesias y la amenaza de Resines

El presidente de la Academia no consideraría necesario amenazar a Pedro Sánchez, que se presentó con su camisa de cuadros y sin corbata

Día 26/02/2016 - 20.27h

Pablo Iglesias llevaba esmoquin porque Antonio Resines lo había amenazado. El lazo rojo fue cosa suya. Y la descamación. El presidente de la Academia no consideraría necesario amenazar a Pedro Sánchez. Se presentó con su camisa de cuadros y sin corbata, prenda que lucía hasta el valorado Alberto Garzón. De la pajarita de Rivera mejor no hablar. La alcaldesa Carmena, vestido corto negro y perlas, había pasado por la alfombra roja como Florence Grifitth por la pista de Seúl. «No hablo», dijo al encargado de prensa que la cogía del brazo y alejaba de la chusma periodística. Pobres. Los políticos.

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Isabel Coixet: «Se van a aburrir mucho. Más les valdría estar trabajando en sus cosas. Yo me ahorraría esas cuatro horas. Estos no han visto ni una película. Al menos de las nuestras. Si acaso los apellidos. Que estos amen la cultura yo no lo veo». Por lo que respecta a ella: «Yo con Trankimazin voy donde me digan». Sacó una bolsita de tela y nos ofreció emanems. Creía que nos iba a dar trankimazines. El vestido era de Sybilla («Me lo han tenido que ensanchar un poquito»). Entonces llegó Tim Robbins, altísimo, y besó a la directora. Y pasó también Oscar Jaenada, que parecía que se acababa de bajar del caballo. O de la escoba. Que ese sombrero no lo llevan ni las de «Wicked». Y se nos fue la mirada. Mucho más que con cualquier guapérrima, con la barriga de Igartiburu, con la delgadez de Fernando Guillén Cuervo, con la corona de Yordanka Ariosa (la cubana fue nuestra Lupita Nyong?o), o con las sandalias andamio de Clara Lago. Estaba a punto de pedir que le cortaran los pies igual que Ray Milland pedía que le arrancasen los ojos.

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Mario Vargas Llosa, sin soltar la mano de Isabel Preysler, que lo vivía todo «con curiosidad», dijo que le hacía mucha ilusión estar en los Goya. También que tiene tendencia a explorar lo desconocido (cuando le preguntamos si va a hacer cine). «De esta agua no beberé», concluyó. Al lado estaba Victoria Abril, que se había puesto las pelambreras de Angela Davis. Aunque el peinado más extraordinario fue el de Lucía Gavasa, de «La novia». Era como el de Elsa Lanchester en «La novia de Frankenstein». Juliette Binoche no tenía nada preparado por si ganaba, no llevaba papelito. «Nada, nada, nada, il mio corpo solo», apuntó en dos idiomas. No llevaba bolso. Como las poderosas. Como la también guapísima Penélope Cruz, que habló de su Macarena de «La reina de España», continuación de «La niña de mis ojos». «Ahora habla inglés con acento andaluz, que me parto». La abuela de Daniel Guzmán había preguntado a su nieto quiénes eran las otras nominadas. «¡Pero, abuela, que no te lo van a dar!».

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Andrés Pajares y Fernando Esteso llegaron juntos. ¿Cuántas películas han hecho con Mariano Ozores? ?¿A que parecen 90? Pues son nueve?, balbució Pajares. Lo mejor de la noche fue el montaje de películas de Ozores. ?¡Que vienen los socialistas!?. Sin corbata.

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