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Oscar 2014: Matthew McConaughey, el sendero de la resurrección
McConaughey, tras su espectacular cambio físico, en «Dallas Buyers Club»

Oscar 2014: Matthew McConaughey, el sendero de la resurrección

Considerado durante años un mero galán insulso e insípido, el intérprete tejano es uno de los actores más admirados del momento

Día 25/02/2014 - 13.24h

Cuando en el Festival de Cannes de 2012, durante la rueda de prensa de El chico del periódico (Lee Daniels), un periodista definió como revelación a un actor de 43 tacos trillado en comedias románticas, un quórum de cejas se enarcó. Pero un suma y sigue de rodajes y papeles arriesgados está dando por buena la lisonja.

Matthew McConaughey es, posiblemente, uno de los casos más claros en la lucha contra la fama. Anclado durante el primer decenio del siglo en un papel de dandy, más próximo a las portadas de la prensa rosa internacional que a la certera elección de trabajos, a partir de 2010 inició un cambio de registro por el cual está empezando a ganar reconocimiento. Papeles con cierto riesgo, como el del abogado de El inocente (Brad Furman, 2011) o el rol protagonista en la comedia Bernie (Richard Linklater, 2011) con el que ya consiguió el premio a Mejor actor del National Society of Film Critics Awards. El cambio de rumbo se atisbaba, pero los últimos coletazos han acabo por confirmar la reinvención del ya veterano intérprete.

Tras el citado premio llegó otro espaldarazo, gracias a los trabajos a las órdenes de Steven Soderbergh y William Friedkin en Magic Mike y Killer Joe, respectivamente. En la primera el actor sorprendió a propios y extraños con su magnífica interpretación del dueño de un club de striptease masculino. Un papel descarado y chulesco que McConaughey asumía con humor. En la segunda sorprendió en el Festival de Venecia por la interpretación en un papel en el que nadie le hubiera imaginado. Un policía corrupto y asesino a sueldo sin escrúpulos ni moral. Esta vez el reconocimiento le llegó en el Festival Americano de Cine Independiente, algo que quizá le animó a seguir aceptando rodajes en esta línea, muchos de ellos en el límite del mínimo salarial.

Así llegaron dos de sus más notables estrenos: Mud, una entrañable historia de iniciación protagonizada por unos adolescentes que encubren a un fugitivo enamorado, y Dallas Buyers Club, que le ha hecho conseguir un Globo de Oro y su primera nominación al Oscar. Adelgazó veinte kilos sin dudarlo y con una dieta espartana para volver a calzarse el sombrero de vaquero que tantos resultados le ha dado, esta vez para dar vida a Ron Woodroof, que en 1985 es diagnosticado VIH positivo y que, desafiando a las instituciones, se dedicó a traficar con medicinas para el tratamiento de la enfermedad; al mismo tiempo, aprendió a cambiar su punto de vista homofóbico. El clásico papel que suele gozar del favor de la Academia.

Una transformación física que ha sabido aprovechar en la aclamada serie de HBO True Detective, y que supone la primera incursión en la televisión del tejano. En ella, McConaughey interpreta a un detective de la Policía de Lousiana que junto a su compañero, papel que interpreta Woody Harrelson, deben volver a investigar un retorcido caso de una serie de asesinatos en el que habían trabajado 17 años atrás.

Más allá de la brevísima y genial aparición en la película de Martin ScorseseEl lobo de Wall Street -donde da toda una lección de cómo sorprender en apenas tres minutos-, McConaughey aparca momentáneamente las cintas independientes para enrolarse en el próximo proyecto de Christopher Nolan Interstellar, que llegará a finales de año a todas las pantallas. El prestigio está alcanzado, ahora toca mantenerlo. Y quizá llevarse a casa la dorada estatuilla. «Cielo -le dijo hace unas semanas Liza Minelli-, si no lo ganas, ¡te doy el mío!».

LOS INICIOS DE MCCONAUGHEY

La carrera de McConaughey arrancó en torno a 1993 con algunas películas sin mayor pretensión, como Movida del 76 o La matanza de Texas: la nueva generación. Pocos años después llegaron su primeros papeles a las órdenes de dos grandes realizadores, con Robert Zemeckis en Contact y Steven Spielberg en Amistad.

Después empezaron a llegarle cintas de aventuras e indistinguibles comedias románticas que uno no va a ver al cine sino que espera que las den en la televisión, y cuyos títulos se confunden en la memoria, que hundieron su carrera en la mediocridad. Planes de boda, 2001, Los fantasmas de mis ex novias, 2009, Novia por contrato, 2005, pasando por Cómo perder a un chico en 10 días, 2003, o Como locos? a por el oro, 2008. El actor tampoco acabó de cumplir las expectativas comerciales con cintas como Sáhara, su filme de aventuras con Penélope Cruz; Amistad, o largometrajes a priori ganadores como Edtv, U-571 o El imperio de fuego.

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