ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
El gran dilema de los Oscar 2014: supervivientes contra sinvergüenzas
Sores que contendrán los nombres de los ganadores de este año

El gran dilema de los Oscar 2014: supervivientes contra sinvergüenzas

Esta madrugada se entregan los premios de cine más importantes del año con claros favoritos y algunas posibles sorpresas

D�a 02/03/2014 - 22.46h

Entramos en los últimos instantes para que el mundo real le lance al mundo de Hollywood su habitual, anual y artificial mirada de displicencia: "¡bah!, no es un buen año de cine". Una mirada ante la que, cualquiera que haya visto las películas seleccionadas, no tendrá otro remedio que discrepar. Discrepamos: es un magnífico año de cine y de películas. Las nueve seleccionadas son grandes y admirables, y nos hablan del estado actual del mundo en que vivimos. La gran estafa americana y El lobo de Wall Street, por motivos obvios, pues presentan la última especie de sinvergüenzas. Philomena, Nebraska, Her y Dallas Buyers Club, porque nos retratan las edades del ser humano y nos filtran la gasolina de su motor vital. Y 12 años de esclavitud, Capitán Phillips y Gravity, porque nos ofrecen un dibujo abrumado de la supervivencia en una época en la que sobrevivir es un pacto entre la paciencia, la tenacidad y el cálculo.

Cualquiera de estas nueve películas tiene fuerza en la mano para agarrar el Oscar, aunque da la impresión (tener impresiones es el paso previo a equivocarse) de que llegan con cierta ventaja a la ceremonia 12 años de esclavitud y Gravity. La odisea de Solomon Northup por las plantaciones esclavistas y la de esa astronauta agarrada a la brocha de su nave en un cielo negro simbolizan la capacidad del hombre para sujetarse a la vida aunque ésta no te ofrezca más que un clavo ardiendo para ello. Ambas son una fábrica de angustia y de respiración agitada, pero, quizá, no llegan hasta esos lugares tan íntimos de la emoción que si alcanzan otros títulos como Her, Philomena o Nebraska, que son una fábrica de sentimientos. Pero, en ese ejercicio terrible y festivo de dejar a ocho películas sin Oscar, afortunadamente sólo están pringados los miembros de la Academia de Hollywood.

De los cinco directores que optan a su propio Oscar, David O. Russell, Alexander Payne, Alfonso Cuarón, Steve McQueen y Martin Scorsese, a mi modo de ver sólo dos de ellos tienen eso tan impalpable que llamamos "universo", Alexander Payne y, por supuesto, Martin Scorsese. Payne, director de obras tan personales como "Entre copas" o "Los descendientes", nos sumerge ahora en "Nebraska" en un mundo tan apartado como, a la vez, próximo. Y Scorsese vuelve a darnos su visión histérica y vitriólica del casino de Wall Street. Pero ese "universo" personal no los convierte en favoritos para ganar el Oscar al mejor director, que siguen siendo Steve McQueen y, muy especialmente, Alfonso Cuarón, que ya ha ganado el Globo de Oro y los premios del gremio de directores y de la crítica.

El Oscar al mejor actor lo tiene ganado, hasta que otro de los candidatos se lo arrebate por sorpresa, Matthew McConaughey, pues su impagable trabajo en Dallas Buyers Club, donde somete a su físico a un extremo proceso de degeneración y donde interpreta un personaje despreciable que irá obligando al espectador a hurgar en él hasta encontrar el aprecio, pasará sin duda a la historia del cine. Y entre sus competidores están la excelente, matizada y descorazonadora interpretación de Bruce Dern en "Nebraska", y la desorbitada, espectacular y también impagable de Leonardo DiCaprio en "El lobo de Wall Street", donde arremete contra la pantalla en al menos una docena de secuencias válidas para ganar un Oscar o una medalla de Oro en unas Olimpiadas.

La competencia de Cate Blanchett para ganar el suyo gracias a su personaje "Dubois" en "Blue Jasmine", la película de Woody Allen, es más variada y compleja, pues, además de las excelentes interpretaciones de Judi Dench en "Philomena", de Amy Adams en "La gran estafa americana" y la personal e intransferible pasada de frenada de Meryl Streep en "Agosto", la actriz australiana tendrá que luchar también contra el estigma de su director, el flautista Woody Allen, que siempre se las apaña para tener su cara en el centro de las dianas de Hollywood.

El premio para el actor secundario es una moneda al aire, pues Fassbender, Cooper, Jonah Hill y Jared Leto, que se vuelcan en sus personajes entre lo polémico y lo desagradable, no reúnen la fuerza suficiente para anular al único "outsider" de la categoría, Barkhad Abdi, uno de los varios hallazgos de "Capitán Phillips".

Y el apartado de actriz secundaria es, siguiendo la tradición, un perfecto lujo: hay que desposeer a cuatro candidatas de su merecido Oscar para dárselo sólo a una. Da la impresión de que June Squibb, a sus 84 años y con el bordado que hace de su personaje de Kate Grant, madre gruñona y esposa con un par de Bruce Dern en "Nebraska", podría ser la elegida por la Academia; pero, quién compite contra Julia Roberts si no es la maledicencia; o quién contra Jennifer Lawrence, que arrasa en tres o cuatro momentos de "La gran estafa americana". Lupita Nyong'o y Sally Hawkins, por "Doce años de esclavitud" y por "Blue Jasmine", serían dos opciones más allá de la sorpresa, algo con lo que también disfruta el viejo e imprevisible Hollywood. Lupita Nyong'o ya ha ganado el premio de los actores y de la crítica, que siempre es un dedo que señala.

Lo más claro y evidente de esta 86 edición de la entrega de los Oscar, que conducirá la ingeniosa Ellen DeGeneres, no es que "La gran belleza", la obra maestra del italiano Paolo Sorrentino, vaya a ganar su Oscar cantado a la mejor película de habla no inglesa, pues eso es algo que ni los propios académicos deciden en última instancia, sino que esa película, "La gran belleza", la mejor del año, o en años, no haya sido elegida para otro buen puñado de candidaturas.

Comentarios