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Alfonso Cuarón pone el acento español en los Oscar con «Gravity»
Alfonso Cuarón, con sus dos Oscar: mejor director y mejor montaje

Alfonso Cuarón pone el acento español en los Oscar con «Gravity»

El director mexicano se convierte en el primero de habla española en llevarse la estatuilla de mejor director

D�a 03/03/2014 - 10.16h

Los siete años de sacrificio valieron la pena: Alfonso Cuarón se convirtió este lunes en el primer realizador de habla hispana que consigue alzarse con el Oscar al mejor director. Y si la noche no resultó más redonda fue porque 12 años de esclavitud se acabó imponiendo en la categoría de mejor película. Cuarón redondeó la faena con otro galardón: el de mejor montaje. Con ambos posaba, feliz, al termino de la gala.

Hasta siete premios se llevó Gravity, basada su fortaleza en su dominio de los apartados técnicos, donde se contaba, de antemano, con que no tuviera rival. La odisea de una astronauta para regresar sana y salva al planeta Tierra ha llevado al 3D, la filmación en tres dimensiones, a un nivel completamente nuevo. Ni siquiera Avatar, anunciada en su día a bombo y platillo por James Cameron, llegó la mitad de lejos de lo que ha llegado el mexicano.

Cuarón se reservó en el primero de sus Oscar, mejor montaje. No llegó a hablar. Tal vez sospechaba que la noche le reservaba momentos de mayor enjundia. Así fue. Sidney Poitier subía al escenario junto a Angelina Jolie para entregar el galardón a mejor director. El guiño no era para McQueen. Era para el realizador nacido en 1961 en Ciudad de México. El hombre que supo esperar a que la tecnología estuviera a la altura de lo que había ideado junto a su hermano Jonás.

«Esto es gracias a ti, mamá. Si estoy aquí es por ti. Te amo», fueron las frases que pronunció en español Cuarón en el escenario, frente a lo más granado de Hollywood. Apenas un puñado de palabras, pero de una resonancia histórica. Antes, en inglés, se había acordado de su hermano, especialmente, y había bromeado asegurando que lo único que le había proporcionado su película era el aspecto canoso de su cabello.

Quedaba todavía la guinda que no llegó, la de mejor película. La Academia se decantó por el retrato de un hombre, Solomon Northup, que se vio privado de su libertad y sintetizó, en carne y hueso, la capacidad de barbarie del ser humano. Pero Cuarón ya había hecho historia. Había entrado en el Olimpo del cine con su proyecto más arriesgado. El más completo. La obra de un visionario.

Sin pausa, sin prisa

La suya no es una carrera marcada por las prisas. Cuarón se toma su tiempo antes de estrenar. Desde Sólo con tu pareja (1991) y antes de Gravity, apenas cinco títulos, en una filmografía tan ecléctica que abarca desde una entrega de Harry Potter (El prisionero de Azkaban) a La princesita o la adaptación de Dickens en Grandes esperanzas, pasando por las más acabadas y personales Y tu mamá también e Hijos de los hombres.

Pocos títulos en una trayectoria bien medida, sin retrocesos ni pasos en falso. El reto para el mejicano, después de llevar el 3D a una nueva dimensión, y ganarse de paso el reconocimiento de Hollywood, pasa ahora por mantener un listón que ha dejado muy alto.

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