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Leonardo Di Caprio, el eterno derrotado en los Premios Oscar
DiCaprio felicita a McConaughey tras llevarse el segundo el Oscar

Leonardo Di Caprio, el eterno derrotado en los Premios Oscar

El actor se queda con la miel en los labios por cuarta ocasión; esta vez le arrebató la estatuilla Matthew McConaughey

D�a 03/03/2014 - 10.13h

Recibió una generosa ración de aplausos cuando se anunció su nombre entre los candidatos. Más, incluso, que el a la postre vencedor, Matthew McConaughey. Pero ese fue el único premio, por llamarlo de alguna manera, que se llevó a casa Leonardo DiCaprio en la 86 edición de los Oscar. Pletórico en su recreación del broker desaforado Jordan Belfort durante tres exigentes horas en El lobo de Wall Street, no pudo hacer frente al reconocimiento que ha generado en la industria la transformación física y cinematográfica de McConaughey.

A la Academia ya se sabe que le gustan ese tipo de cambios radicales; el personaje que encarna el intérprete texano, también real, de Ron Woodroof, un enfermo de sida que implanta una red de distribución de medicamentos en Dallas Buyers Club, tenía el molde necesario para trunfar.

Para DiCaprio supone la quinta ocasión en la que acude a una gala de los Oscar y se marcha como llegó, de vacío. La primera vez tuvo lugar en 1994, pero debió de ser la menos dolorosa: tenía 20 años y apenas daba sus primeros pasos en la industria; que hubieran reconocido con una nominación su papel en ¿A quién ama Gilbert Grape? ya era, en sí mismo, un premio. El actor californiano tardaría más de una década en volver a pisar como candidato la alfombra roja. Once años en los que sudó para dejar atrás la fama de ídolo de adolescentes que le granjeó Titanic.

Volvió en 2005 de la mano de Martin Scorsese, el hombre con quien ha forjado una alianza que ha revitalizado las carreras de ambos. Insuficiente, en todo caso, para llevarse la estatuilla por El aviador. Tampoco pudo sonreír dos años más tarde, en 2007, nominado por su su papel en Diamante de sangre. En la última edición el sinsabor ha sido doble: no solo concurría como mejor actor sino también en calidad de productor de El lobo de Wall Street, una de las grandes derrotadas al irse de vacío. Cero de cinco para DiCaprio.

La leyenda de que la Academia no le tiene en especial estima la engordan aún más esos otros papeles por los que ni siquiera llegó a ser candidato al Oscar. Véase Atrápame si puedes, Infiltrados, Revolutionary Road, Shutter Island y Django desencadenado. Cada año parece que será el año de DiCaprio pero la consagración definitiva nunca llega.

Una etiqueta de perdedor que, más allá de los Oscar, se hace extensiva a otros premios. En los Globos de Oro, considerados los segundos en importancia en el escalafón de galardones, DiCaprio ha triunfado en dos ocasiones (El aviador y El lobo de Wall Street) pero el botín se antoja escaso teniendo en cuenta que acumula ya un total de diez candidaturas.

Cuando se anunció que McConaughey era el vencedor, DiCaprio se apresuró a felicitar a su colega de forma efusiva. Su derrota no se puede calificar de injusta. Ni siquiera polémica. Y a sus 43 años el californiano debería tener tiempo de sobra para resarcirse. Pero a cada nominación sin premio su estigma de eterno derrotado se vuelve un poco más evidente.

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