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Mathew McConaughey: «Necesitaba algo diferente, necesitaba un revulsivo»
McConaughey muestra orgulloso su Oscar

Mathew McConaughey: «Necesitaba algo diferente, necesitaba un revulsivo»

Su papel de enfermo de sida en «Dallas buyers club» le vale el Oscar al mejor actor y sella un cambio espectacular en su carrera

D�a 05/03/2014 - 10.35h

Después de un tiempo casi desaparecido, Matthew McConaugheycambió radicalmente como actor. Es casi como si un nuevo actorhubiera nacido, Y viene con un Oscar bajo el brazo. La Academia premia su decisión de interpretar otro tipo de personajes después de una carrera basada en la fácil comedia. Pero viéndole, su cambio, y su nueva presencia en pantalla parecen fáciles también. Después de figurar entre los actores más apuestos de Hollywood, aparece en «Dallas buyers club» como uno de los menos glamorosos personajes de todos los tiempos: enfermo de SIDA y delgadísimo. Completamente irreconocible.

-¿Cómo fue esa etapa de reinvención?

-No sabía si serían dos años, tres, cuatro. Me tomé un tiempo libre para dejar de hacer las cosas que estaba haciendo porque necesitaba hacer algo diferente, un revulsivo. Para ser honesto, me he volcado intensamente con los procesos. Antes me decía: Matthew ¿con qué experiencia personal cuentas como actor? Así que me concentré a amar lo que hago, cada uno de los pasos de construcción de una película, esperando que cuando se acabase, todo estaría cumplido. ¿Y qué si solo te lleva directo al DVD?, me preguntaba. Importó hacer la película, el trabajo con el equipo, dejarnos la piel. Ahora han llegado los resultados.

-¿Por qué lo hizo?

-Ya sabes, yo trabajaba con directores y proyectos simples, con personajes que eran de una franja exterior, una especie de marginados, con sus propias reglas, que no hacen pensar a nadie. Entonces, para «El lobo de Wall Street» tuve que rodar una escena con Leonardo DiCaprio en un solo día y con Martin Scorsese. Luego vino la serie «True Detective», que fue como rodar una película de seis meses. Un proyecto considerable, comparado con este «Dallas buyers club», que rodamos en 25 días con una cámara y sin luces. Yo me enrolé por la calidad de la experiencia. Ni siquiera sabía bien qué era eso, o adónde me llevaba: ¿Qué puedo sacar de la experiencia, Mathew? Esa era la pregunta que me hacía.

-¿Cómo se siente con su primer Oscar en las manos?

-Pues se siente? no voy a decir que sea surrealista. Pero es un poco el final de un viaje, que hemos hecho con esta película, cuyo guión apareció sobre mi mesa hace ya cuatro años. Lo comentaba con mi mujer esta mañana al despertarnos, antes de saber qué ocurriría en la gala: Ocurra lo que ocurra -le decía- yo decidí rodar cuatro filmes en un año. Ella me lo hizo fácil, venía con los niños, me seguía de aquí para allá. Así que probablemente ha sido más duro para ella que para mí. Para mí ha sido fácil.

-¿Fácil?

-En cierto sentido es una culminación. No tanto un destino. Porque el guión había sido rechazado 137 veces, nadie quería hacer la película. Eso ya ha supuesto un pequeño milagro.

-¿Ha sido justo el resultado?

-A la luz de lo ocurrido, el premio ilumina la excelencia de este filme, y no lo digo solo por mi Oscar, sino por las seis nominaciones. Jared ganó, y también el equipo de maquillaje y peluquería que tenía un presupuesto de 250 dólares. Oh, incluso llegaron a robar carbón y otros materiales para maquillarnos. Eso ha sido muy gratificante para mí, yo era parte de ese equipo que estaba tratando de sacar adelante este logro, por encima de las dificultades que otros no quisieron asumir.

-¿Y qué supone el oscar para usted?

-Es maravilloso. Aquí estoy, tengo este premio a la excelencia por el trabajo que he hecho en algo que no considero trabajo, ni hobby, ni capricho: es mi carrera. Y me siento maravillosamente bien. Echo la vista atrás y me veo en 1992, cuando mi padre murió justo antes de realizar mi primer trabajo, «Movida del 76». No lo sabíamos entonces, pero resultó ser mi carrera, y por eso me acordé de él esta noche.

-¿Qué les dirá a sus hijos?

-Ellos entienden que papi va a trabajar, que hay diferencia entre la realidad y las películas. Y también han aprendido que papá puede estar en dos sitios a la vez, por ejemplo, estoy en la cocina y de pronto aparezco en la pantalla de la tele. La primera vez que lo vieron les dio un buen susto.

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