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La carrera más impredecible de la historia de los Oscar

oscar 2016 La carrera más impredecible de la historia de los Oscar

«La gran apuesta», «Spotlight» y «El renacido» llegan con vida a la recta final de la temporada de premios en una de las competiciones por la estatuilla más emocionantes que se recuerdan

Día 26/02/2016 - 20.10h

Por fin se puede decir, sin tartamudear, que estamos ante una de las carreras más emocionantes de la historia de los Premios Oscar. La incertidumbre casi siempre se disipa en otoño, cuando la contienda deja de serlo al convenir la mayoría de los premios precursores en una misma favorita. Pese a la cantidad de galardones que se entregan durante la temporada a la que Cannes (no oficialmente) da el pistoletazo de salida, son los BAFTA y especialmente los de los gremios los galardones que decantan la balanza final.

Productores (PGA), actores (SAG) y directores (DGA) tiran de criterio y suelen coincidir, al menos, en alguna de sus apuestas, convirtiéndose en serios oráculos para predecir a los futuros dueños del Oscar. Pero este año, por cuarta vez en la historia (desde que existen los tres galardones), no hay armonía entre los premios de los sindicatos, porque ninguno ha coincidido.

«Nunca hemos tenido una carrera como esta. Todas las señales apuntan en diferentes direcciones», asegura Tom O'Neil, fundador de GoldDerby.com.

Inclinándose cada uno de estos gremios por una película diferente («La gran apuesta», «Spotlight» y «El renacido», respectivamente), elevan a estas tres candidatas a frontrunners, y dejan de paso una de las carreras por la estatuilla dorada más abiertas que se recuerdan. La primera vez que sucedió algo similar fue con el cambio de siglo, repitiendo la jugada tan solo en 2001 y 2004. En dos de esas tres ocasiones, los votantes de la Academia se decantaron por la alternativa propuesta por los DGA, mientras que en la restante lo hicieron por la favorita de los productores.

Si bien «El renacido», con 12 nominaciones, es la que más bazas atesora tras imponerse en los últimos premios importantes, hasta «Spotlight», la favorita al inicio de la contienda, da coletazos para resarcir a su precursora «Todos los hombres del presidente» (también sobre el cuarto poder) con ese Oscar que cedió en 1976 en favor de «Network».

Dentro de las favoritas, «Spotlight» y «La gran apuesta» son las candidatas más convencionales. Ambas películas corales protagonizadas por prestigiosos actores de Hollywood, ahondan en dos temas con los que la sociedad está firmemente comprometida en la actualidad: un escándalo que sigue dando problemas a la Iglesia Católica y el colapso económico de Wall Street. Sin embargo, «mucha gente odia 'El renacido'. Acumula el mismo nivel de desprecio que acaparó en su día 'Los Miserables', y eso dificulta sus posibilidades», sostiene O'Neil.

Odiada por unos y aupada por otros, lo cierto es que la película de Alejandro González Iñárritu ha sacado músculo estas últimas semanas tras ser ninguneada por la crítica durante prácticamente toda la carrera y empalma la recta final con su mejor momento.

Cómo colarse en la historia

«El renacido» se hizo, hace apenas unas semanas, con el DGA, que tan solo ha fallado en su predicción en 13 de los 68 años que lleva celebrándose. Puede jugar en contra de la película haberse impuesto en la 87 ceremonia con «Birdman», pero si repitiese, el director mexicano haría historia convirtiéndose en el primero en encadenar dos victorias consecutivas en la categoría principal de los Oscar: mejor película. Con el precedente del DGA ya en su cosecha particular por segundo año, le queda solamente emular a John Ford y Joseph L. Makiewicz, que alzaron antes que él dos estatuillas consecutivas por su trabajo detrás de las cámaras en la gala que ahora se celebra en el Dolby Theatre.

Además, como apunta la experta en la temporada de premios Sasha Stone en 'USA Today', no sin cierta sorna, «si van con Iñárritu, están eligiendo a alguien que no es blanco», lo que a su juicio compensaría las críticas que ha recibido esta edición por la poca diversidad racial de los nominados.

El filme que podría darle por primera vez el ansiado Oscar a Leonardo DiCaprio ha ganado además el BAFTA, que entrega la industria británica. Desde 1948, DGA y BAFTA han coincidido en 19 ocasiones entre sí y, siempre que lo han hecho, la película elegida por ambos se ha llevado la preciada figura dorada. Por eso, conseguir estos dos galardones es una de las señales más fiables para imponerse finalmente en la gala que celebra la Academia, aunque los números no siempre se cumplen. Desde 2008 hasta 2013 no fallaron ni una sola vez en sus predicciones, hasta que llegó «Boyhood» el año pasado y rompió las estadísticas llevándose el favor de los británicos.

Pero no todo es un camino de rosas para DiCaprio e Iñárritu. Tan solo siete cintas se han impuesto en la categoría principal sin haber estado nominadas en guión: desde el «Hamlet» de Laurence Olivier en 1948 solo ha ocurrido dos veces, una en 1995 con un DiCaprio derrotado por el hielo en «Titanic» y otra en 1965, con «Sonrisas y lágrimas».

¿La nueva «Braveheart»?

Los escollos se suceden para la gélida odisea de supervivencia rodada por el mexicano. La rama más grande de votantes de la Academia, los actores, la ha obviado en los SAG, a pesar de que entre su elenco hay más caras conocidas que en otras que sí tuvieron presencia en los premios del gremio de intérpretes. Tom Hardy y DiCaprio lograron la nominación a los Oscar, pero en los SAG ese hueco se lo arrebataron los actores de «Beast of No Nations». Habría que remontarse a 1995 para que «El renacido» encuentre un espejo en el que mirarse. Ese año, «Braveheart» dio el pelotazo en la ceremonia de los Oscar a pesar de la indiferencia que mostraron los SAG en su premio al mejor reparto.

El premio que vota como la Academia

El humor negro de la original explicación del colapso financiero de Wall Street parece haber seducido a los académicos. Brad Pitt, Christian Bale, Ryan Gosling y Steve Carrell dieron entidad a «La gran apuesta», y esta emergió como una seria candidata no solo por lograr cinco nominaciones a los Oscar, también por alzarse con el PGA. El premio de los productores es el único cuyo procedimiento de votación es igual al que se aplica en la Academia. Desde que se instauró el sistema de voto preferencial en 2009, todas las películas por las que se decantó este gremio ganaron posteriormente la estatuilla. Todas, excepto «Gravity», que compartió el galardón en un histórico empate con «12 años de esclavitud» en 2013. En 26 años estos galardones han coincidido con la elección de los Oscar en 19 ocasiones, por lo que resulta prudente tenerlos en cuenta.

De las cinco nominaciones que atesora «La gran apuesta», la única garantía casi segura con la que cuenta la película de Adam McKay es guión adaptado. Podría hacerse con el mejor montaje, pero su derrota en los BAFTA ante «Mad Max: Furia en la carretera» merma notablemente sus posibilidades. Sería algo prácticamente insólito ser la gran ganadora de la noche en la categoría reina y terminar la gala con solo dos o tres estatuillas. Las vencedoras suelen terminar la ceremonia «infladas», y así, con las figuras doradas ya en el bolsillo, justificar la corona. Habría que echar la vista atrás, a 1952, para encontrar una cinta que haya acompañado el premio a la mejor película con solo uno más: «El mayor espectáculo del mundo», de Cecil B. DeMille.

La favorita inicial, de capa caída

Sin embargo, a pesar del vuelco que ha tomado la puja por el Oscar estos últimos meses, la carrera a finales de 2015 prometía ser tan predecible como otros años. «Spotlight» partía como favorita aupada por la crítica, con más de dos decenas de galardones en el bolsillo, pero se ha ido desinflando.

La sección de investigación del 'Boston Globe' pudo destapar un caso de pederastia que salpicaba de lleno a la Iglesia en 2002, pero parece que pasar a la historia del séptimo arte como la gran vencedora de la 88 edición de los premios de referencia en la industria del cine se le está atragantando más de lo esperado.

Es la que más reconocimientos atesora, pero todos menores que las recientes distinciones de su más directas competidoras. Aunque es la «opción de consenso» y cuenta con el apoyo del sector más importante de la Academia, que le brindó el SAG, un importante credencial de cara a la galería, ninguna película que haya perdido el PGA y el DGA ha ganado el Oscar desde 2009.

«Spotlight» tendría que remontarse a 2005 para mirarse en el espejo de «Crash», que le birló la estatuilla a la favorita, «Brokeback Mountain». Además, la cinta protagonizada por el equipo que lidera Michael Keaton (cabecilla en la ficción, sí, pero gran ausente entre los nominados Mark Ruffalo y Rachel McAdams), no logró ni la mención en el gremio de montadores (Eddie), y solo «Paseando a Miss Daisy» terminó imponiéndose en los Oscar pese a la omisión de este sindicato. Perdió el Globo de Oro (que ganó «El renacido») y Tom McCarthy ni siquiera fue candidato a mejor director en los BAFTA, que en el último cuarto de siglo solo se olvidó en una ocasión de nominar a un director, Clint Eastwood, que terminó posteriormente ganando el Día D con su «Million Dollar Baby».

Las tres favoritas cuentan con suficientes credenciales para que su victoria no sea una sorpresa el próximo 28 de febrero. La historia, sin embargo, sigue ahí para avivar una de las batallas más emocionantes por la estatuilla dorada, recordando las bazas e inconvenientes a los que sus precursoras se enfrentaron (y los cómputos que destrozaron) antes que ellas. En todo caso, solo son números, y las estadísticas están para romperlas. Todo dependerá de si los votantes se han dejado llevar por la cabeza o el corazón... o como tantas otras veces, por la corriente.

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