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¿Qué diablos hay que hacer para ganar el Oscar a la mejor película?
James Cameron posa con algunos de los once oscar que ganó en 1998 con Titanic

Oscar 2016 ¿Qué diablos hay que hacer para ganar el Oscar a la mejor película?

En 28 de las últimas 35 ediciones el ganador del Premio al Mejor Director coincidió con el de la Mejor Película. Los efectos especiales dan igual, al igual que el presupuesto

Día 26/02/2016 - 20.09h

Es la pregunta que todos los productores se hacen: ¿qué tengo que hacer para ganar el Óscar a la Mejor película? ¿Me gasto el presupuesto en un buen guión?, ¿en unos efectos especiales imponentes?, ¿en una buena banda sonora?, ¿en contratar el mejor reparto? Las estadísticas de los últimos 35 años dan un esbozo de lo que debería hacer el gurú de Hollywood más astuto.

Empezando por lo obvio. Solo nueve películas extranjeras han ganado la estatuilla máxima en los últimos 35 años. El resto han sido norteamericanas o coproducidas por este país. «El discurso del rey» (2010), «Slumdog Millionaire» (2009), «Shakespeare in Love» (1999), son algunos ejemplos del otro país que ha conseguido el premio en las últimas décadas, el Reino Unido. Salvo «El Señor de los Anillos: el Retorno del rey» (2003), que oficialmente es una película de Nueva Zelanda, «El último Emperador», con parte de financiación china, y las coproducciones anglo indias «Gandhi» (1982) y «Slumdog Millionaire», el resto son norteamericanas o europeas.

Hacer un drama histórico; nada de ciencia ficción

El género es también importante. La casi totalidad de las películas son dramas, si bien las pocas comedias que han conseguido el galardón son comedias dramáticas como «Birdman» (2014), «Paseando a Miss Daisy» (1990) o «American Beauty» (2000). Solo hay un musical, «Chicago» (2003); una de terror, «El silencio de los corderos» (1991); dos estrictamente bélicas, «Platoon» (1987) y «En tierra hostil» (2008); dos western, «Sin perdón» (1992) y «Bailando con lobos» (1990); y una de fantasía, «El señor de los anillos: El retorno del rey» (2003). Entre los dramas priman los históricos y los biográficos. Sin noticias de películas pertenecientes a la ciencia ficción o a géneros menores como los de espías.

Un drama histórico producido en EE.UU. es la opción más rentable, a poder ser dirigido por el mejor director del mercado. En 28 de estas 35 ediciones el ganador del Premio al Mejor Director coincidió con el de la Mejor Película. Las excepciones las han protagonizado pesos pesados del cine. Sin ir más lejos, hace dos años el director de «12 años de esclavitud», Steve McQueen, no pudo llevarse el galardón a Mejor Director porque se lo arrebató Alfonso Cuarón, director de «Gravity». Un año antes fue Ang Lee, con «La vida de Pi», quien le quitó el reconocimiento a mejor realizador a Ben Affleck, autor de «Argo».

Lee, de hecho, tiene dos estatuillas a Mejor Director, pero ninguna a mejor película. Ben Affleck y Bruce Beresford, director de «Paseando a Miss Daisy», ni siquiera fueron nominados en los años en los que sus filmes triunfaron.

La importancia de un buen guión

Roman Polanski también ganó este galardón sin obtener el de Mejor Película por «El pianista»; al igual que Spielberg lo hizo por «Salvar al soldado Ryan» en 1999; o Oliver Stone por «Nacido el cuatro de julio» en 1990. Iñárritu podría seguir esta tendencia en esta edición. No obstante, únicamente el maestro John Ford, en 1941 y 1942, y Joseph L. Mankiewicz han logrado dos premios consecutivos a Mejor Director en toda la historia de los galardones. Esto resta opciones a Iñárritu y a su «Renacido» el domingo.

Pero a decir verdad, lo que más resta posibilidades estadísticamente al «Renacido» son las más que probables victorias de «Spotlight» y de «La Gran apuesta» en la dos categorías al Mejor Guión (adaptado y original), pues en las últimas tres décadas y un lustro en 26 ocasiones el premio gordo vino acompañado de una de estas dos estatuillas. Hay pocas excepciones. Como era previsible ni «Gladiator» ni «Braveheart», abonadas a los efectos especiales y a lo aparatoso, consiguieron premio alguno en la categoría de guiones. Esa no era su guerra.

El otro error de primero de producción es pensar que los efectos especiales o el presupuesto invertido pueden aumentar las posibilidades de éxito en lo que a la Academia se refiere. En el periodo de tiempo mencionado, tan solo cuatro veces venció la película con los Mejores Efectos Especiales. Los versos sueltos en esta tendencia fueron «Gladiator», «El Señor de los Anillos: el Retorno del rey», «Titanic» y «Forrest Gump», superproducciones que en el caso del barco hundido gastaron 200 millones de dólares en recrear la catástrofe y en un tablón lo bastante pequeño para que solo entrara una persona.

Un buen reparto no es determinante

En este sentido, el presupuesto medio de todas las películas ganadoras ha sido de aproximadamente 35 millones de dólares. Crash (2004) se gastó apenas 6,5 millones en fechas recientes, frente a los 200 millones de «Titanic», la más cara de todas las premiadas. De las tres favoritas a la Mejor Película este año la que más cerca está de esta cifra es «La Gran apuesta» (28 millones). Si bien «Spotlight» (20 millones) entra dentro de la media, «El Renacido» (135 millones) supondría regresar a cifras desconocidas desde «Gladiator» (100 millones) en 2001.

Tampoco ayuda contar con un reparto con posibilidades de ser galardonado. «El Renacido» tiene poco que hacer sin un premio a mejor guión y con un presupuesto desbocado, y menos si, al fin, Leonardo DiCaprio se lleva el premio al Mejor Actor. En los últimos 35 años, solo diez veces ganó el premio al Mejor Actor el protagonista de la película que venció en la categoría máxima. Seis veces en el caso de las actrices.

Peor todavía es la estadística en el caso del actor y actriz de reparto. Cinco premiados por Mejor Actor Secundario y cinco premiadas por Mejor Actriz Secundaria son el escaso botín que han cosechado las Mejores Películas en este tiempo. La prueba de que un buen actor no garantiza un óscar es que el intérprete más premiado (tres) y más nominado (12) en la historia, Jack Nicholson, solo lo consiguió una vez por una película galardona con la máxima estatuilla. El caso de Daniel Day-Lewis es aún más gráfico: en ninguno de los tres premios que ha ganado lo hizo participando en la mejor cinta. Meryl Streep (tres estatuas) únicamente lo hizo en «Kramer vs. Kramer».

Ojo con el Pemio a Mejor Montaje

En la categoría de los premios técnicos, que normalmente vienen de la mano de un buen presupuesto, las garantías son mínimas si el objetivo es la pieza mayor. Coinciden en este periodo con la Mejor Película siete veces el Mejor Vestuario, cuatro veces el Mejor Maquillaje, diez veces la Mejor Fotografía y nueve veces la Mejor Banda Sonora. El galardón técnico más fiable es el de Mejor Montaje. Hasta en 13 ocasiones ha coincidido la Mejor Película con el más hábil montador.

En definitiva, que «El Renacido» cuenta con opciones en lo que respecta a la gran coincidencia entre Mejor Película y Mejor Director, pero falla en el presupuesto, en las grandes opciones de DiCaprio a elevarse como mejor interprete y en sus pocas posibilidades en la categoría de guión. Por su parte, la disputa entre «Spotlight» y «La Gran apuesta» no puede estar más empatada. Según las estadísticas de los premiados en los últimos 35 años, ambas cintas coinciden con el presupuesto medio, en el hecho de que son favoritas en sus respectivas categorías por mejores guiones y en que ninguna ganará probablemente el óscar por las interpretaciones de sus actores.

Las estadísticas no son capaces aquí de acabar con la incertidumbre ni en descartar definitivamente a ninguna de las tres.

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