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Peter Jackson crea un King Kong humano y lleno efectos digitales

Día 11/12/2005 - 01.00h
El sueño de Peter Jackson, director de "El señor de los Anillos", era recrear en la pantalla el mito de King Kong, desde que lo vio de niño. Ahora, tras el éxito de su trilogía -premiada con once Oscar- ha podido contar con todos los medios para hacer un gorila más humano en un filme lleno de efectos especiales.
 
 
De hecho, Jackson ya jugó a rodar "King Kong" con doce años y una cámara de súper 8. No pudo terminarlo, y éste pudo ser el fin de todo, teniendo en cuenta que la Universal canceló su macroproyecto a finales de los 90, temerosa la multinacional de tener demasiado cerca éxitos como "Godzilla" o "Mi gran amigo Joe".
 
Pero los once Oscar conseguidos en 2004 por "El retorno del Rey", última entrega de "El Señor de los Anillos", dio carta blanca al cineasta neozelandés, que estrena su remake del clásico de 1933.
 
Jackson contó con nueve meses de rodaje en Nueva Zelanda, un presupuesto de 207 millones de dólares y llevó a cabo su deseo de situarlo en el mismo año del clásico, 1933, en tiempos de la Gran Depresión americana, para no perderse la escena de los aviones bimotores atacando al gran simio en lo alto del Empire State.
 
Claro que ha cambiado algunas cosas. King Kong, el habitante de "Isla Calavera", una perdida y oscura isla, ya no come carne, es herbívoro y, si bien en un principio, Jackson pensó en generarlo únicamente por ordenador, el avance de las nuevas técnicas de captura del movimiento, que él experimentó con éxito en "El señor de los Anillos" le animó a que fuera el mismo intérprete que daba vida al Gollum, Andy Serkis, quien pusiera el alma a este simio de ocho metros y 3.500 kilos de peso, para que no apareciera como un monstruo sin alma.
 
De hecho, Jackson tomó muy en cuenta fotos de Copito de Nieve, el popular gorila albino que vivió en el zoológico de Barcelona, para lograr que King Kong no fuera una bestia, sino un simio de lomo plateado, el último de su especie, el último de los grandes gorilas de Isla Calavera.
 
Una criatura solitaria que cada día lucha por su supervivencia contra los dinosaurios que pueblan el lugar. Un gorila gigante y humano que se enamora de la bella que los nativos le ofrecen en sacrifico, la rubia Naomi Watts, en el papel que hizo famosa en su tiempo la también rubia starlette Fay Wray.
 
Un amor que acabará siendo su ruina, como predica al final del metraje, excesivo metraje, más de tres horas con intermedio incluido, el malo de la película, encarnado en esta ocasión por Jack Black: "La belleza ha matado a la bestia". Naomi Watts es Ann Darrow, una actriz de vodevil que malvive en la Nueva York de la Gran Depresión y recibe la dudosa oferta de un poco afortunado cineasta, encarnado por Jack Black, de embarcarse en un mugriento vapor, el "S.S. Venture", para rodar una película, mezcla de acción y documental, en una remota isla del mapa. Sólo le anima el hambre y el hecho de que el autor del guión, al que da vida Adrien Brody, es un afamado escritor.
 
Aunque lo que no sabe es que éste se verá metido en la aventura muy a su pesar. Lo siguiente es ya el clásico. La expedición llega a la isla, los nativos raptan a la chica, pero ella y King Kong logran crear entre ellos lazos de comprensión y ternura.
 
Hasta que la tripulación, asombrada por el prodigio de un monstruo que puede convertirse en una atracción de feria, consigue adormecerle y trasladarle a Nueva York. Allí es exhibido como una bestia encadenada, hasta que logra liberarse de las cadenas y escapa, aterrorizando a la ciudad.
 
Con lo que da comienzo la lucha por abatirlo. Una lucha que termina con la célebre escena de King Kong abrazado a lo alto del Empire State mientras la chica intenta protegerlo de la maldad y King Kong, a su vez, busca protegerla a ella, por quien, finalmente, se dejará abatir. En la película de Peter Jackson, King Kong sólo aparece tras una hora de metraje y la acción comienza después del intermedio.
 
Se trata de una película excesivamente alargada en la que brillan momentos muy lúcidos combinados con otros soporíferos y en la que funciona a la perfección la química entre la Bella y la Bestia, con el sorprendente logro de un monstruo cargado de expresividad, ternura y emociones a flor de piel. Jackson, después de cuatro años de trabajo ininterrumpido, ya que se puso a preparar King Kong nada más terminar "El Señor de los Anillos", se ha asegurado un merecido descanso tras haber conseguido un jugoso contrato, de los que hacen historia, con un sueldo de 20 millones de dólares, a los que sumará el veinte por ciento de los beneficios de taquilla. Una cifra que compartirá con sus coguionistas, Philippa Boyens y Fran Walsh, ésta última también coproductora, como Jackson, de este nuevo "King Kong".

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