ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
La voz de Robin Williams recupera el humor en

La voz de Robin Williams recupera el humor en "Happy Feet"

Robin Williams recupera hoy su voz, su humor y su espíritu filantrópico con "Happy Feet", el primer estreno del cómico tras su reciente paso por una clínica de desintoxicación. "Happy Feet" es, en opinión de Williams, "la perfecta mezcla entre ´Riverdance´ y ´March of the Penguins´", filme de animación centrado en un pingüino emperador incapaz de cantar pero con una inusual habilidad para el baile.  Happy feet: presentación en Londres con Robin Williams y Nicole Kidman

Día 17/11/2006 - 01.00h
El cómico de 55 años explicó cómo en la película da vida a más de un personaje. Entre ellos está Ramón, uno de "los tres amigos pingüinos" de la raza de los Adelia para el que utilizó un acento hispano -una mezcla de argentino y mexicano-, ya que estas aves tienen "un comportamiento más frenético, más hispano o mediterráneo". Y con voz profunda, "a lo Barry White", para Lovelace, el gurú pingüino capaz de responder a cualquier pregunta por una piedra. "Imitar voces es un don que me da plena libertad y que me permite poner la semilla del personaje que luego crearán los animadores", explica un Williams humilde.
 
Su trabajo en animación ha dejado personajes tan memorables como el genio de la lámpara en "Aladdin" (1992), mientras que en imagen real aspiró al Oscar en cuatro ocasiones y salió victorioso con "El indomable Will Hunting" (1997). La energía de Williams es capaz de crear en un momento todo tipo de pingüinos, "el pingüino Brando, o el que habla como Chris Rock. El pingüino De Niro estaría más bien callado. O el Pacino, con energía. Las voces son muy divertidas", añade imitando a cada uno.
 
En medio de esta locura, al actor le resulta a veces más difícil encontrar su propia voz, como le ocurrió este año, cuando voluntariamente ingresó en una clínica de desintoxicación para hacer frente a sus problemas con el alcohol. Sin embargo, el realizador George Miller, autor de "Happy Feet", asegura que nunca le notó ningún problema a un actor siempre listo para hacer una nueva toma. "Si tengo que decir algo, sólo puedo señalar que se le notaba cansado", asegura sobre un intérprete que este año ha contado con cinco estrenos, entre ellos el inminente "Night at the Museum".
 
Sin perder el humor pero con algo de seriedad, Williams habla de una decisión personal en la que contó con el apoyo de su familia para solucionar un problema al que ya se enfrentó hace veinte años. Entonces se convirtió en lo que describe como un "alcohólico en dique seco" pero sin contar con la ayuda de Alcohólicos Anónimos. "Un optimista ve el vaso medio lleno, el pesimista medio vacío, pero el alcohólico sólo tiene ojos para la botella", añade. Incluso en estos momentos, Williams es incapaz de perder su humor. Por eso, al recibir el premio a toda su carrera en el Festival de Hollywood, aseguró que "es maravilloso salir de una clínica de desintoxicación para acudir a un acto con barra libre".
 
Su humor también se extiende a la película en la que ahora participa, un filme animado por ordenador con técnica fotorrealista pero con el mismo tono que clásicos de Disney como "Dumbo" (1941) o "Pinocho" (1940). Miller asegura que cada espectador saldrá del filme con una lectura, pero hay un mensaje claro en defensa de la Naturaleza y en contra de la discriminación. "Para mí, la película habla de pertenecer al mundo, de formar parte de una comunidad", explica. "En mi caso me recuerda a California, donde el 60 por ciento de la población es hispana pero el gobernador es austríaco", apostilla Williams entre risas.
 
Con un presupuesto de cien millones de dólares, "Happy Feet" también es un espectáculo musical con la Antártida de fondo. Se trata de un paisaje fascinante que ni Miller ni Williams conocen personalmente, aunque el actor no deja pasar el momento para comentar con una mezcla de pesar y de humor que más vale que se dé prisa en visitarlo "o se descongelará pronto".

Rocío Ayuso, Los Angeles (EEUU)

Comentarios