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Soy leyenda

Soy leyenda

Día 21/12/2007 - 01.00h
Modelo de entrada en tromba en una película, ejemplo de impresionante espectáculo y espejo, una vez más, de cómo Hollywood sabe condimentar un plato hasta convertirlo en otra cosa completamente distinta, tal vez no mejor, tal vez no peor, pero diametralmente otra.
La primera hora de "Soy leyenda" es un chute, un vendaval, un festín para la vista y para la imaginación: un chasqueo, un restallido, chas, chas, chas y uno está en medio de nada y con la cabeza completamente sumida en la ficción: junto al último hombre vivo, en un Nueva York desolado y alucinante (canguros, leones, ciervos, vegetación, horror...); la sensación es brutal: ¡qué película!, ¡qué modo de inocularte su virus!... Will Smith y un perro le pasan por completo un trapo húmedo a la realidad y nos transportan a un mundo tan lejano como imaginable, en el que un virus ha exterminado a la especie humana y un hombre lucha por la superviviencia, la suya y la nuestra...
"Soy leyenda" es una adaptación (otra, pues se han hecho varias) de la impresionante novela de Richard Matheson con idéntico título. El tablero es el mismo, pero el juego que se desarrolla es justo antagónico: la novela plantea el dilema de "lo normal", y en un mundo de vampiros en el que ya sólo queda un ser humano, éste será el "anormal", el "monstruo". También aborda, claro, ese viejo asunto de la soledad, de la disidencia..., la película decide tocar tierra en ese sentido y es un puro ejercicio de visualizar el "problema", con lo que espectacularidad es mayúscula y la reflexión menor: se rozan estas sensaciones y dilemas, a cambio de tener al espectador enfrascado en su propio ojo y en sus miedos más epidérmicos.
El uso de "flash back" o recuerdos de cómo ocurrieron los hechos, la relación de ese hombre encerrado con el perro, el intento de no dar a su especie por muerta y seguir buscando una vacuna milagrosa... Todo ello cambia la perspectiva desde la que se mira al "único hombre vivo", que interpreta tal y como lo precisa el rumbo del filme Will Smith, actor más de flexión que de reflexión. En fin, que se da la extraña circunstancia de que la película es mucho más que la novela, pero la novela es muchísimo más que la película.

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