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Oscar 2013: anécdotas y chascarrillos del almuerzo de los nominados
La foto de familia, con más estrellas que en el cielo

Oscar 2013: anécdotas y chascarrillos del almuerzo de los nominados

Modelitos para todos los gustos, detectores de metales traicioneros, sueños cumplidos, ojos "avizores" y algún que otro aguafiestas fueron las salsas de la festiva antesala (esta sí) de los inminentes premios de la Academia

Día 05/02/2013 - 13.56h

Anoche Hollywood se volvió a poner de tiros largos (lo hace a la mínima ocasión, la verdad) para celebrar el 32 Almuerzo de los Nominados en el International Ballroom del hotel Beverly Hilton. Aparte del desfile de modelitos, el vídeo de motivación y autoayuda, las ovaciones a veteranos (Spielberg), noveles (la niña de Bestias del sur salvaje Quvenzhané Wallis) e hijos pródigos (Barbra Streisand), y la clásica foto de familia, no faltaron las anécdotas, chascarrillos y curiosidades típicas de estas "comidas de empresa", que es lo que en el fondo son.

Tim Burton, accidentado y "detenido" por el detector de metales

Por ejemplo, el más madrugador de la velada fue Tim Burton, nominado gracias a Frankenweenie. Pero no le dio tiempo a pillar el mejor sitio, ya que fue «placado» por el detector de metales de la entrada por culpa de su brazo en cabestrillo. «Me caí en las calles de Londres y me tuvieron que poner una placa metálica, lo que me proporciona mucha diversión extra en los aeropuertos», comentó resignado. Y de la entrada al photocall, donde Jessica Chastain se mostró como niña con zapatos nuevos con sus trapos: «Muchas chicas sueñan con su traje de boda. Yo lo hago con mi vestido para el Oscar. Me encanta el glamour del viejo Hollywood». Mucho más campechana, Jennifer Lawrence confesó que igual iba a la ceremonia con «calentadores» porque odia los incómodos corsés. Eso sí que es ver «el lado bueno de las cosas». 

De izquierda a derecha, Jennifer Lawrence, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Naomi Watts y Amy Adams

Peor humor gastaban algunos como a Christoph Waltz, nominado por Django desencadenado, a quien no le hacía mucha gracia el guateque y sus oropeles: «No creo que tener una ración de nervios extra antes de la gala sea motivo de celebración», espetó. Y otros no paraban de hacer cábalas entre plato y plato, como Ben Affleck, que puede dar la campanada con Argo: «Al final, creo que no voy a hacer caso a las predicciones de los oscarólogos y solo disfrutaré de un momento mágico que he visto muchas, muchas, muchas veces desde casa».

Ben Affleck, arreglado pero informal, haciendo cábalas con su Argo

Y es que, ya se sabe, Hollywood es el lugar donde los sueños se hacen realidad, aunque sean bastante mundanos: Anne Hathaway se conformó con cruzar algunas palabras en persona con Steven Spielberg, y Denzel Washington estaba loco por conocer a Quvenzhané Wallis, también por motivos profesionales («igual algún día me deja participar en alguna de sus películas», bromeó). Business is business, ya se sabe. Hasta el domingo 24, tropa.

La jovencita Quvenzhané Wallis, una de las atracciones del guateque

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