ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Los peores padres de la historia del cine
Cuatro padres de lo más siniestro

Los peores padres de la historia del cine

Para celebrar el 19 de marzo, repasamos uno a uno progenitores cinematográficos de los que sus hijos dudosamente podrían estar orgullosos

Día 19/03/2013 - 12.00h

Rick Moranis en «Cariño, he encogido a los niños» (1989)

El señor Szalinski no es un padre malo, pero deja bastante que desear cuando le dejan al cuidado de sus hijos, sobre todo teniendo en cuenta que están a punto de ser pisados como una cucaracha o comidos por un escorpión. Entra en esta lista porque no se puede ser tan despistado con dos niños a tu cargo.

Willem Dafoe en «Spiderman» (2002)

El señor Norman Osborn no parecía un mal tipo hasta que se empieza a ofuscar con sus inventos y muta en el Duende Verde, con lo que además consigue traumatizar a su hijo -James Franco- quien de rebote odiará a muerte a Spiderman de por vida. Un ejemplo de que el dinero, sin cariño, no arregla la relación paternofilial.

John Noble en «El señor de los anillos: El retorno del rey» (2003)

El señor de Gondor aparece en la película de Peter Jackson como un demente, que envía a la muerte a su único hijo, Faramir, después de que su otro vástago, Boromir, falleciera de forma trágica. Bien es cierto que su mente estaba nublada por el poder de Sauron y que en una guerra como la que se vivió en la Tierra Media la locura no era improbable, pero el hecho de que, después de todo esto, intentara quemarse junto a su hijo, todavía vivo, le hace merecedor de entrar en esta selecta lista.

Dylan Baker en «Happiness» (1998)

Un pedófilo no es, definitivamente, un buen padre. Sobre todo si intenta usar a uno de sus hijos para atraer a sus amigos y así satisfacer sus perversiones más ocultas. Muy mal, señor Maplewood.

Rodney Dangerfield en «Asesinos natos» (1994)

Solo hay algo peor que un padre pedófilo, y es un padre que viola a su propia hija, una Juliette Lewis que acaba tomándose la justicia por su mano.

Danny DeVito en «Matilda» (1994)

Cómo sería este padre (aka señor Wormwood) para que su hija acabara huyendo a vivir con su maestra: un desagradable vendedor de coches en mal estado que se pasa la vida comiendo frente al televisor y descuida la educación de su hija. Al final, tanto trapicheo le sale caro y tiene que huir a Guam con su mujer para escapar de la policía. Y se deja a la niña, claro.

Al Pacino, en «Pactar con el diablo» (1997)

Cuando Keanu Reaves empieza a trabajar como abogado para el señor Milton no podía imaginarse que, primero, iba a ganar tantos casos tan fácilmente; segundo, que ese señor tan poderoso era su padre; y tercero, que al final resulta que era hijo del mismo Satán.

Jack Nicholson en «El resplandor» (1980)

Que tu padre te lleve a un hotel en la montaña para pasar el invierno no parece mal plan, a priori: el problema llega cuando empieza a ver sangre, niñas muertas y le entran ganas de asesinar a toda la familia. Ni las puertas de madera pueden frenar a este padre enfurecido de ojos desorbitados y hachazo fácil.

Darth Vader en «La guerra de las galaxias» (1977-2005)

El peor de todos: por si no hubiera sido bastante con dejar morir a su mujer (que fallece del disgusto), se desentiende de sus hijos durante décadas, luego intenta hacerlos prisioneros, asesina a su padre adoptivo, persigue a sus amigos, a uno de ellos lo congela en carbono, a uno de sus vástagos lo intenta matar varias veces y cuando no lo consigue le quiere convencer para llevarlo por el mal camino. Por no hablar de los asesinatos de niños jedis y la desaparición de mundos con su arma de destrucción masiva (La estrella de la Muerte). Un mal ejemplo para un día como hoy.

Comentarios