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Crítica de «Turbo» (???): Caracol con frenos
Una escena de la película

Crítica de «Turbo» (???): Caracol con frenos

Hay etapas en la vida del hombre, pocas y lejanas, en las que no es del todo malo comerse un bocadillo de salchichón ni aceptar que un caracol puede competir en las 500 millas de Indianápolis. Etapas en las que se acepta, porque es saludable, que no hay soñador demasiado pequeño ni sueño demasiado grande

Día 18/10/2013 - 02.00h

Luego, esa etapa va y se cierra (lamentablemente) y el salchichón sienta fatal, el caracol es lo que es y llega a donde llega, los soñadores roncan y los sueños son algo de lo que es mejor ni hablar. Por eso un sello como Dreamworks tiene una especie de patente para hacer películas como Turbo, perfectamente empaquetadas para esa etapa de la vida del ser humano en la que todo (o nada) está aún por descubrir: la increíble historia de superación de un caracol con ansias de velocidad, con alma de Ferrari y con una voluntad y una fe en sí mismo que funcionan como un amplificador para la música que quiere escuchar cualquier niño o cualquier publicista de la ONCE: la ilusión es lo importante y siempre se cumple.

Hasta aquí, este impecable producto Dreamworks, dirigido por David Soren, cumple a la perfección su objetivo, y además con nota alta, pues hay personajes divertidos, un 3D que es ya casi obligatorio, un argumento lleno de dificultades y de situaciones bien equipadas de acción, de angustia y gracia... Pero también hay una pega bien gorda, la cual, por cierto, no hay por qué compartir con la infancia que ve la película a nuestro alrededor: todo en ella es puro patrón y responde a un molde que ya, cuando has visto un centenar igual, empieza a despedir un cierto olor familiar.

No hay en "Turbo" (¡chissss!..., ellos no tienen por qué enterarse) la potencia creativa del viejo Disney, ni de títulos más cercanos como "Antz", "Chiken Run" o "Shrek", ni mucho menos de "Toy Story", "Ratatuille" o "Up"... El cine de animación ha sido en ocasiones una cumbre en la que te has podido comer un bocadillo de salchichón sin que se quejara tu estómago. En "Turbo", todo lo más, vérselo comer a ellos. Pobriños.

Calificación: ★★★

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