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Crítica de «Malavita» (???): De Niro, con la piel puesta y ajustada
Una escena de la película

Crítica de «Malavita» (???): De Niro, con la piel puesta y ajustada

Ya se lo decían los mafiosos de «La Tapadera» a Tom Cruise cuando hablaba de las maniobras realizadas para preservar su vida en el futuro: «Un barco que va a ninguna parte. Como el jodido Yasser Arafat, una noche en cada puerto».

Día 15/11/2013 - 01.00h

Pues algo así es esta «Malavita». Debería ser una comedia, pero no lo es totalmente. Se la podría calificar como un relato en negro sobre la mafia, pero tampoco acaba de serlo, ni un baño sangriento en plan «La noche de San Valentín». Mucho menos un drama. Es eso: un barco en medio del mar que no llega a puerto alguno aunque mientras, en la navegación, te pasan toda clase de cosas, y en algunos casos bastante divertidas. 

La trama habla de la familia de un ex pez gordo de la mafia que ha traicionado a los suyos y, desde entonces, va embarcado en ese barco figurado que no va puerto alguno pero que, en realidad, lo está en todos pues la pareja y los dos hijos van de ciudad a ciudad huyendo de los verdugos que intentan darles el pasaporte final.

El asunto lo lleva Luc Besson, que es un tipo medianamente fiable. Hizo «El Quinto Elemento», pero donde dio el puntazo fue en la mítica «León, el Profesional», película de culto difícilmente superable. Con todo, es Besson un director muy dado a perderse en los géneros, y esa es la pequeña pega de «Malavita». Cuando entra en el surco de la comedia, remata la faena con una violencia sanguinolenta innecesaria, y si entra en el terreno serio, la música la envía al limbo de la nada. 

Pero «Malavita» tiene un punto realmente fuerte: el elenco de actores, que es envidiable. Lo de Robert De Niro ya se sabe. Hace tiempo que eligió pagar el rancho, pero si entra en el rol de gángster lo borda porque lo lleva impregnado en la piel. En ese tramo es inigualable, como si estuviera en el salón de su casa, sobre todo en la genial escena homenaje a Scorsese y a sí mismo con la proyección de «Uno de los nuestros». Ya no digamos de Michelle Pfeiffer, que es Dorian Gray en femenino. Da ganas de irse con ella al fin del mundo, incluso cuando esté en la fosa revestida de momia. Bella y peligrosa. Siendo ellos excelentes, aún están mejor los hijos con una actuación firme, sólida y, sobre todo, muy contundente.

Calificación: ★★★

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