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Crítica de «El médico» (???): Largo viaje de estudios
Una escena de la película

Crítica de «El médico» (???): Largo viaje de estudios

Enfrentarse a la adaptación de un best-seller, de un genuino «tocho» de los de toda la vida (¿por qué, aparte de «La seda», todos los libros éxitos de ventas deben ser tan gordos?), tiene algo de enternecedor en esta época en que los lectores de guiones de Hollywood sólo parecen leer tebeos de la Marvel

Día 27/12/2013 - 01.00h

Claro que El médico es una producción alemana, salida de la antaño legendaria corporación UFA nada menos. Pero no tema el lector, resulta imposible rastrear en ella seña alguna de una identidad nacional germana o así: parece o quiere parecer, como aquellas por lo general nefastas intentonas europeas de ensayar un «estilo internacional», una película americana a todos los efectos.

Más concretamente parece una gran película americana de las de antes (de la era Marvel), cuando Hollywood nos enseñaba sin pudor, y sin especial interés por mostrar lo que luego se llamaría el hecho diferencial, primorosas recreaciones de todas las épocas y sociedades de la historia de la humanidad habladas en perfecto inglés-americano y filtradas por su especial forma de ver el mundo. Si acaso, El médico mejora el modelo colonialista hollywoodense al prestar un poco de la debida atención a la diferencia entre judíos, cristianos y musulmanes, que aquí conviven con toledana naturalidad, si bien me informa quien ha leído el libro original que no recordaba el sesgo judaico que destila esta adaptación... que consigue convocar al mismo tiempo en su clímax final una paráfrasis del éxodo hebreo y el establecimiento de un islamismo que acabaría con su era de las luces.

Los cristianos por aquel entonces parecían estar muy atrasados en algunas cuestiones y ese es, de hecho, el punto de partida de la trama: el joven protagonista quiere aprenderlo todo de la medicina y para ello emprende un largo viaje hacia Persia en cuya capital Isfahan vive un hombre sabio cuyo nivel de I+D no encuentra en su Inglaterra natal del siglo XI. Y así se despliega una producción como las películas XXL de las de antes -el espectro del gran David Lean es de mención obligada- con periplos por el desierto, mujeres de las mil y una noches, y sultanes malvados pero seductores. Nada que no recordemos haber visto antes, pero contado con una competencia que hace que no nos parezca, por acabar con otro best-seller, una historia interminable.

Calificación: ★

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