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Dani Rovira: «Si alguien sale ofendido de 'Ocho apellidos vascos', se lo tiene que hacer mirar»
El actor malagueño Dani Rovira es Rafa en «Ocho apellidos vascos»

Dani Rovira: «Si alguien sale ofendido de 'Ocho apellidos vascos', se lo tiene que hacer mirar»

El cómico malagueño debuta en el cine con «Ocho apellidos vascos», una mezcla entre «Bienvenidos al norte» y «Los padres de ella»

D�a 16/03/2014 - 02.42h

El malagueño Dani Rovira (1980), curtido en los escenarios, donde se ha labrado un nombre como uno de los mejores cómicos españoles, da el salto al cineen «Ocho apellidos vascos», comedia de Emilio Martínez Lázaro, estrenada este viernes, que el actor define durante una charla con HoyCinema como «una mezcla entre "Bienvenidos al norte" y "Los padres de ella". Chico conoce a chica y tiene que agradar al padre. Pues este igual, solo que se tiene que hacer pasar por vasco».

Una premisa que proporciona grandes momentos de comedia y que nació del encargo que Telecinco hizo a Borja Cobeaga y Diego San José: adaptar un formato que había funcionado de maravilla en Italia y Francia a nuestro país. «En España nunca se había hecho una comedia romántica con la base de las regiones. ¿Cómo no se ha podido hacer antes? Quizás era el momento ahora», reflexiona Rovira.

El actor describe que fue como doblar el mapa y unir los dos puntos más lejanos, no solo desde un punto de vista geográfico. «Se ha querido jugar con lo más extremo. Dento de los arquetipos, tanto el País Vasco como Andalucía dan mucho juego porque tienen tópicos muy característicos». Contrastes que fomentan un humor que no busca molestar a nadie. «Si alguien sale ofendido, creo que se lo tiene que hacer mirar», afirma, rotundo, Rovira. «La película usa esos tópicos como mero ingrediente para hacer comedia, pero en ningún momento quiere ahcer ningún tipo de adoctrinamiento. De hecho, andaluces y vascos son los que más se van a divertir. Creo que a todo el mundo le encantaría sentirse identificado», añade.

«Ir con el escudo de Diego San José y Borja Cobeaga está muy guay porque son gente que han hecho humor sobre la sociedad y la política vasca durante mucho tiempo y caen muy bien. Si hay alguien que tiene credenciales y es lícito que haga humor sobre el País Vasco, son ellos dos», asegura, antes de subrayar el buen clima que reinó durante el rodaje, con vascos y andaluces riéndose, por igual, de las chanzas a costa de ambas autonomías. «España, nos guste o no, es una cultura de chiste, se han contado chistes de toda la vida, de vascos, andaluces, catalanes; dentro de Andalucía, de Lepe, en el País Vasco, los de Bilbao...», remacha.

Acento vasco y debut en el cine

Rovira encarna en «Ocho apellidos vascos» a Rafa, un sevillano que se enamora inmediata y perdidamente de Amaia, una chica vasca a la que conoce durante una fallida despedida de soltera en la capital andaluza. Ni corto ni perezoso, la sigue hasta su casa, donde descubre que ella no quiere saber nada de la peculiar noche que acaban de compartir. Hasta que una confusión, con el padre de ella de por medio, obliga a Rafa a fingir que se llama Antxon y es tan vasco como el que más. Con sus ocho apellidos.

«Me he divertido mucho haciéndolo, ha sido como una "yincana"», cuenta el actor. «Estuve una semana y pico con un "coach". Yo el acento vasco que tenía era el típico que usamos los andaluces para contar chistes de vascos. Pensar que el 50% de la película iba a usar ese tono era muy peligroso, porque podía llegar a resultar cansino». Trabajó la musicalidad, las erres y las eses y, como él mismo dice, le «echó mucha cara dura». A su favor jugaba el hecho de que Rafa no domina el acento, sino que hace lo que puede por salir del paso. «El papel complicado es el de Clara [Lago], que es de Torrelodones, de Madrid, y su personaje es vasco. Ella era la que corría el verdadero peligro de dar un poco el cante y lo ha hecho genial».

A sus 33 años, el malagueño debuta en el cine apenas un mes después de que arrancara «B&b», donde por primera vez tiene un papel en televisión. Sobre su estreno en la gran pantalla solo tiene buenas palabras. «Ha sido como una quimera, una utopía llevada a la realidad. He disfrutado muchísimo cada momento. Son muchas horas y madrugones, pero lo digo porque creo queda mal decir que han sido los dos mejores meses de mi vida. Ha sido como una alineación de los planetas».

Cine, televisión, comedia, radio. Un cómico versátil que no cierra ninguna puerta y esta encantado de tener «cuatro o cinco puertos» en los que recalar cuando uno de ellos pueda llegar a saturarle. «Lo mío es vocación, subir a un escenario, comunicar. Empecé haciendo animación infantil, contando cuentos por 2.000 pesetas en Granada para pagar el alquiler y un poco de la matrícula». De ahí al café-teatro y a la «stand-up comedy». Y finalmente, actor. «Ni de coña pensaba que iba a estar en una serie o en el cine, con estos bestias. Ni soñándolo te viene. Imagínate la felicidad en la que estoy».

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