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«Nueve apellidos catalanes» tratará de repetir el taquillazo vasco-andaluz

El filme de Martínez Lázaro rebasó ayer los 10 millones de recaudación y el millón y medio de espectadores

Día 27/03/2014 - 16.53h

Ocho apellidos vascos rebasó ayer los 10 millones de euros de recaudación y el millón y medio de espectadores. Lo increíble en un tiempo donde las películas se juegan su vida en sus tres primeros días es que la cinta de Emilio Martínez Lázaro aumentó su taquilla el 57% en su segundo fin de semana. Telecinco Cinema no desaprovechará el tirón del filme y ya prepara una secuela con un título provisional,

«Nueve apellidos catalanes», que se tomará a chanza a los gafapastas barceloneses, el independentismo y el «disenny». Borja Cobeaga, coguionista de Ocho apellidos vascosjunto a Diego San José, no soltaba prenda ayer en el Festival de Málaga, aunque reconocía que la idea estaba presente incluso antes de este exitazo. «El proyecto está sobre la mesa, pero todavía sin concretar y sin fecha de estreno».

Las cifras de una película que entra ya en la categoría de fenómeno sociológico aumentarán todavía más ante la inminente Fiesta del Cine, que ofertará entradas a 2,90 euros los próximos 31 de marzo y 1 y 2 de abril. Algunos analistas auguran que las peripecias del sevillano y la borroka superarán sin problemas los 20 millones, una cifra reservada solo a seis largos españoles: Lo imposible (42,2 millones); Los otros (27,2); El Orfanato (25); La gran aventura de Mortadelo y Filemón (22,8); Torrente 2 (22,1) y Ágora (20,9).

«No me esperaba un éxito tan brutal», confiesa Cobeaga. «Era consciente de que iba a haber una respuesta buena gracias a la promoción de Telecinco y a las 300 copias que lanzó Universal. Pero lo del segundo fin de semana ha sido un subidón increíble». Como si de un guiño a la trama central de la película se tratase, las salas de Barakaldo y Sevilla han ocupado los puestos primero y tercero en el ránking de afluencia de público con Madrid en segunda posición. Además de la insistente campaña promocional en Telecinco, las redes sociales han hervido de críticas positivas, algunas de ellas firmadas por celebridades como Arturo Pérez-Reverte, el baloncestista Rudy Fernández y la cantante Rosa López.

«No me esperaba un éxito tan brutal», confiesa Cobeaga. «Era consciente de que iba a haber una respuesta buena gracias a la promoción de Tele 5 y a las 300 copias que lanzó Universal. Pero lo del segundo fin de semana ha sido un subidón increíble». Como si de un guiño a la trama central de la película se tratase, las salas de Barakaldo y Sevilla han ocupado los puestos primero y tercero en el ránking de afluencia de público, con Madrid en segunda posición. Además de la insistente campaña promocional en Tele 5, las redes sociales han hervido de críticas positivas, algunas de ellas firmadas por celebridades como Arturo Pérez-Reverte, el baloncestista Rudy Fernández y la cantante Rosa López.

«La presencia en las redes sociales es importante pero no garantiza nada», puntualiza Cobeaga. «Hay muchas películas que han provocado ruido en Internet y luego no han tenido éxito de taquilla. En nuestro caso ha ayudado bastante, desde luego». El cineasta donostiarra se felicita del póster de la cinta, con los cuatro personajes protagonistas y un fondo con los colores de la ikurriña. «Se entiende muy bien. Ves el cartel y ya sabes de qué va la peli. Creo que había un hueco de temas que se habían tratado en televisión y en teatro, pero no en cine. Abordar antes estas historias de modo caricaturesco le ha venido bien a la película para entenderse desde el minuto uno».

Humor y tabú

Sesiones sin entradas entre semana, aplausos al final de las proyecciones... Ocho apellidos vascos ha resucitado las ganas de ir al cine a un espectro muy amplio de público en edades y gustos. «Que las salas estén llenas ayuda a su éxito, porque no es lo mismo ver una comedia solo en tu casa que rodeado de cientos de personas. Las risas son contagiosas y la película parece así divertidísima», apunta Cobeaga. Las críticas también se han felicitado por el humor de una historia que toca temas que eran tabú hasta hace poco, como ETA y el mundo abertzale. «En general han sido justas con las pretensiones de la película y su tono de sátira exagerada», alaba el director de Pagafantas, feliz porque «por primera vez» hasta la elitista revista "Caimán" haya dado su aprobación a un trabajo suyo.

El bombazo de Ocho apellidos vascos ha puesto sobre la mesa la pervivencia del humor regionalista, que históricamente ha sido asociado despectivamente a los chistes de baturros de "Marianico El Corto" o las andaluzadas de Los Morancos. Borja Cobeaga admite que cuando Telecinco Cinema les encargó el guion ese humor estaba presente. «Reconozco que no es lo más "cool" que puede haber en el mundo, no asocio el humor regionalista a lo "hipster", pero es justo con la película, no hay que tener complejos».

Que los vascos somos muy burros y los andaluces unos zalameros ya había provocado sonrisas mucho antes de los enredos de Dani Rovira y Clara Lago. Cobeaga destaca que nadie se había atrevido a enmarcar una comedia romántica en una herriko taberna. «Me fascina ver banderas de "Euskal Presoak" en las fachadas de las casas, y eso no es mérito del guion. Esa normalidad me parece especialmente audaz».

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