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«Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo», o cómo reír viendo mamporros
Fotogramda de «Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo»

«Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo», o cómo reír viendo mamporros

Javier Fesser ultima las aventuras de los agentes de la «T.I.A» en una cinta rodada íntegramente en animación

Día 15/05/2014 - 03.55h

Mamporros, chichones, caídas inverosímiles y guantazos dignos de Urtáin, repartidos con un inconfudible sentido del humor, es lo que encontraréis en «Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo», la nueva película de Javier Fesser. En Hoycinema hemos podido ver las primeras imágenes de la cinta donde, a diferencia de anteriores entregas («La gran aventura de Mortadelo y Filemón» y «Mortadelo y Filemón: Misión salvar la Tierra»), los actores de carne y hueso dejan paso a una obra realizada íntegramente en animación.

«Cualquier fotograma de la película tiene personalidad, hay un estilo propio» cuenta el director. Y, en efecto, cada una de las escenas es una conseguida reproducción de las viñetas que hicieron las delicias de tantos españoles en los «T.B.O».

Mortadelo y Filemón, inconfundibles

La pareja persevera en su sempiterna lucha contra el mal, personificado en este versión por «Jimmy el cachondo», cuya perversidad hará temblar los cimientos de la «T.I.A» (Técnicos de Investigación Aeroterráquea). Sin embargo, en palabras de Fesser, «hemos querido explorar la parte más doméstica de los personajes: la casa de Mortadelo y Filemón, sus medidas de seguridad, el interior de la 'T.I.A'».

La película no se basa en ninguna historia concreta de los cómics, sino que es de invención propia, aunque las anécdotas y el espíritu de Ibáñez se encuentran en cada imagen. «El proyecto nació hace 45 o 46 años, cuando empecé a leer los 'T.B.O.'», recuerda Fesser.

Ibáñez en la gran pantalla

En las nuevas desventuras, la cabeza de Filemón demostrará la cantidad de chichones que es capaz de soportar. Y no sólo su capacidad física de sufrimiento estará a prueba, también sus nervios: deberá huir más de lo que los lectores imaginan. Con la animación, los mil disfraces de Mortadelo no hacen sino ganar credibilidad.

«Es un sueño coger a Ibáñez y llevarlo a la pantalla. Sus dibujos están llenos de un movimiento infinito. La animación es un proceso de fabricación cuidado y meticuloso, donde los caminos tomados pueden llevar a aciertos y errores», comenta Fesser. Para porder realizar este sueño, el director ha contado con la ayuda de 150 artistas del estudio de animación «Ilion», «que han dado todo porque han hecho suya la película». «Si tienes talento, ilusión y profesionalidad, el resultado es satisfactorio», ha declarado orgulloso del trabajo realizado. A partir de noviembre podrán comprobarlo los espectadores.

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