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hoycinema/vídeo abc «Las trampas que hacía Hitchcock no me parecen muy honestas»

HoyCinema se «cuela» en el rodaje de «Matar el tiempo», thriller de Antonio Hernández sobre los riesgos de las nuevas tecnologías

Día 17/06/2014 - 12.57h

«A mí me han comparado en alguna crítica internacional con Hitchcock. Me ofrecieron una película, un estudio de Los Ángeles, porque me consideraban un poco Hitchcock, Brian De Palma... A mí no me gusta ninguno de los dos. No es lo que más me atrae. Las trampas que magistralmente hacía Hitchcock no me parecen muy honestas».

Quien así reflexiona es el director y guionista salmantino Antonio Hernández, ocupado estos días en el rodaje de «Matar el tiempo», su primera película desde que estrenó en 2011 «El Capitán Trueno y el Santo Grial». Es mediodía y el equipo hace una pausa en el chalet de Boadilla del Monte (Madrid) donde acaba de filmar una escena el protagonista del filme, Ben Temple. Hernández habla sobre el filme, un thriller sobre un hombre gris que se ve arrojado al submundo criminal. También sobre el cine de autor y las nuevas tecnologías.

«La comunicación se ve absolutamente afectada por los nuevos medios. Si esto fuera "La ventana indiscreta" de Hitchcock, tendría otra ventana, que es la digital, en este caso», comenta antes de matizar que no le apasionan los métodos del cineasta británico. «Es tan sofisticado que puedes estar viendo algo sin que los que son observados lo sepan. Te da un poder excesivo del que todos podemos ser víctimas».

La valoración viene a cuenta de un eje clave de «Matar el tiempo»: tras contratar los servicios de una prostituta, el protagonista conecta su webcam para concertar una segunda cita y ve cómo irrumpen en la vivienda de la chica dos matones con muy turbias intenciones. «Se ve abocado a una de esas historias en las que no puedes evitar implicarte y convertirte, muy a tu pesar, en un héroe. Esas cosas que te agarran el corazón y tienes que implicarte hasta arriesgar tu propia vida», explica el director.

«Les gustará a los voyeurs»

«Es un hombre que se ve envuelto en un mundo que no es el suyo», amplía Temple, recién filmada una escena clave, con la entrevista que concede a HoyCinema como última tarea antes de comer. «Las circunstancias le obligan a actuar, no puede ignorar lo que acaba de ver». Un tipo marcado por la muerte de su mujer que, refugiado en su trabajo, acaba sucumbiendo a la soledad y la tentación.

«Hay un largo rato en que el espectador se pregunta qué está pasando, cómo va a salir de esta. Sale por pura supervivencia, con las armas que tiene, que es su cabeza. Lo tiene que ir construyendo sobre la marcha, y no hay mucho tiempo», describe Temple con un castellano en el que asoma un deje anglosajón. En la película, donde da vida a un auditor de banca estadounidense, finge que su español es precario.

Quienes le hacen pasar un mal rato son dos hermanos, en el filme y en la vida real: Aitor Luna y Yon González. Por primera vez juntos frenta a las cámaras, son dos matones al servicio... de su madre, cerebro de la operación. Gente violenta, aunque con un matiz importante. «Es todo psicológico, no ves nada violento ni desagradable, solamente el terror que cada uno va a sentir en su cabeza», describe González. «La violencia nunca se ve, pero se palpa. Esta gente es capaz de romperte los dedos o quitarte un diente con unos », confirma Temple.

«Lo que ve el protagonista hace partícipe al público de esa inquietud, va a hacer que se ponga muy de su lado y lo viva en primera persona», afirma Luna. Que añade sonriente: «A los voyeur les va a gustar mucho». De trasfondo, siempre, las nuevas tecnologías. «Ya no hay dinero, son números en una cuenta, el amor se negocia en una página web... Es un avance terrible pero un peligro terrible», advierte Hernández antes de retomar el rodaje.

[VÍDEO: CAROLINA MÍNGUEZ]

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