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John Malkovich: «Me enfadé porque no conseguí dejar de fumar antes de la película»
El actor John Malkovich, durante la presentación de la película «The Casanova Variations»

John Malkovich: «Me enfadé porque no conseguí dejar de fumar antes de la película»

El actor estadounidense encarna a Casanova en su última película, a concurso en el Festival de San Sebastián

Día 23/09/2014 - 15.55h

John Malkovich, que se dio a conocer ante el gran público con «Las amistades peligrosas», está demostrando en el Festival de San Sebastián que estar cerca de él no supone ningún peligro. Amable con los fans cada vez que entra o sale del Hotel María Cristina, el protagonista de «Casanova Variations» ha vuelto a demostrar que sabe mezclar realidad y ficción en el cine [ya lo hizo en «Cómo ser John Malkovich»]. En la cinta dirigida por Michael Sturminger, a competición en sección oficial, plasma su experiencia durante la gira operística en la que ha dado vida a Giacomo Casanova, el conocido aventurero y escritor italiano. Recibe a ABC mientras prepara una curiosa mezcla de su invención: una bebida compuesta por dos partes de agua con gas y una de refresco de cola. «Así no está tan dulce, es excelente».

-¿Cómo describiría su relación con la música?

-La música es tan primitiva para el hombre... Está dentro de nosotros. La música es tan sublime que nada en la Tierra se le puede comparar. Es espectacular. He sido un hombre musical en mi vida, pero no sabía nada de música clásica. Y la experiencia de rodar las dos películas con Sturminger, quizá más con la primera porque estábamos siempre en el escenario, ha abierto un nuevo mundo para mí. No tenía ni idea de que tenía tanto poder. Hay arias de 13 minutos que pueden hacerte estallar la cabeza.

-¿No le aterraba la idea de cantar en la película?

-No, no tuve miedos. Trabajar con música es como si te fuera a atropellar un remolque. Es mejor apartarse de la carretera. Tienes que poder esquivar los problemas. Lo que me provocó el canto en la película fue un enfado terrible conmigo mismo, porque no fui capaz de dejar de fumar. Lo dejé durante la gira, pero no en el rodaje. Eso no estuvo nada bien. Además, todos los cantantes con los que he trabajado fueron muy generosos conmigo, todos con gran oído. Así que no tuve miedo.

-Esa escena en la que el protagonista habla del tabaco aparece en la película, ¿cómo mezclaron ficción y realidad?

-Es que la escena está basada en mi propia agente. Ella vino a ver nuestra ópera a Australia. Y la detestó por completo. De una manera tan violenta que hasta me resultó divertida. De verdad, se puso a gritarnos durante la cena, después de la ópera en Sidney. ¡Y fue muy divertido! Así que escribimos la escena inspirándonos en ella. Muchas de las cosas que se ven en la película nos ocurrieron durante el tour mundial de cuatro años que hicimos entre las dos películas.

-¿Cómo lleva ese tipo de críticas?

-Si tu vida se desarrolla en el campo de la creación... siempre habrá gente que odie lo que haces. Que lo odie. Que no va a poder ni siquiera expresar cuánto lo odia o por qué lo odia. Es parte de la vida creativa. La gente odia cosas y ama cosas. Y unos aman lo que otros odian, justamente lo mismo. ¡Así es la vida! Entender eso es una cualidad necesaria para el artista, o si no ese artista será tremendamente infeliz. Hasta el punto de cortarse una oreja o suicidarse.

-'Casanova Variations' es exigente con el público en una época en la que priman los superhéroes y las explosiones...

-Hay públicos y públicos. Soy muy bueno prediciendo cuánto dinero van a hacer las películas. Digo como productor, ¿eh?. Y a veces es sabio hacer películas que le gusten al gran público. No significa que tengan que ser una mierda o una basura, qué va. He hecho algunas cintas grandes y la gente trabaja muy duro, y el equipo quiere que salgan bien... dentro de su género, sea el que sea. Y aunque soy perfectamente feliz haciendo esas películas pequeñas que nadie ve, sí creo que hay que hacer películas grandes. Es muy difícil hacer películas que la gente quiera ver.

-¿Lo dice también como productor?

-En mi compañía productora -Mr. Mudd- hemos tenido películas que han sido tremendamente exitosas, como «Juno», y otras que deberían haberlo sido y que no lo fueron, como «Ghost World». Es que es muy duro. Tanto que no puedo permitirme pensar en ello.

-¿Y como actor? ¿Cómo elige los proyectos?

-Creo que la gente espera de mí lo que no espera que haga. Así que, ¿para qué decepcionarles? Cuando les cuento a mis mejores amigos los proyectos que tengo, ponen cara de póker. Pero saben que los haré. Cuando iba a trabajar con Manoel de Oliveira, le dije a mi agente que iba a trabajar con un señor que ya rodaba en el año 1929. No me cogió el teléfono en dos semanas.

-¿Y cree que ha elegido bien durante todos estos años?

-Es que he tenido mucha suerte. Una suerte increíble. He trabajado con gente como Manoel o Raúl Ruiz, que nos acaba de dejar, demasiado joven. Nunca sabes qué te van a pedir que hagas. Mi sueño de niño era estar en el Coro de Niños Cantores de Viena, y nunca pude acceder. Pero gracias a esta ópera he cantado en Viena. Si alguien me lo hubiese dicho cuando era pequeño... habría pensado que estaba loco. Puede que parezca una cosa pequeña, pero no lo es. Lo pienso cada día.

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