ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Flores para la primera película en euskera a competición en San Sebastián
Todo el equipo de «Loreak» / AFP

Flores para la primera película en euskera a competición en San Sebastián

El delicado thriller femenino «Loreak» deja un perfume agradable

Día 23/09/2014 - 16.52h

Si me mandan flores, ¿debo llamar a la policía? Recibir un ramo ya no será igual tras el visionado de «Loreak» («Flores») en esta quinta mañana del festival de cine de San Sebastián. La propuesta de Jon Garaño y Joxe Maria Goenaga, que tienen el honor de presentar la primera película rodada íntegra en euskera a la sección oficial en la historia del Zinemaldia, ha dejado un perfume más que agradable en forma de thriller vasco que se aleja del «mono tema» político, por fin.

«Loreak» es la historia cruzada de tres mujeres cuyas vidas se ven marcadas por el envío de unos ramos de flores, sin remite ni mensaje. Un gesto a priori delicado que gusta a cualquiera, pero que esconde una profunda carga psicológica, buena o mala, en los protagonistas. «Las flores son como un lienzo en blanco, cada uno proyecta sus deseos, frustraciones o miedos. Ella se ilusiona, el marido de ella lo siente como una amenaza y casi llama a la policía», explican sus directores, que repiten después de «En 80 días» (2010) adentrándose en el complejo universo femenino. «No somos muy conscientes de ello, pero acabamos contando historias de mujeres. No nos supone un esfuerzo extra», reconocían, divertidos, en la rueda de prensa.

El «carácter vasco»

El proyecto surgió de una imagen sencilla, un ramo colocado en la curva de la carretera, y «a partir de ahí la imaginación se dispara», reconoce el duplo de directores vascos, que ha acaparado las otras flores, las metafóricas, en esta jornada de martes.

Nagore Aramburu es Ana, una mujer que en un «mal momento» de su vida recibe un ramo en casa cada semana, pero no sabe de quién, ante el mosqueo incesante de su pareja. Itziar Ituño (Lourdes) se atormenta porque desconoce quién deposita flores en el punto kilométrico donde se mató su marido, circunstancia que necesita olvidar para avanzar. Itziar Aizpuru (Tere) es la madre del fallecido, que quiere recordar.

La incomunicación domina las relaciones de unos personajes cerrados que sintonizan con el «carácter vasco». «No sé si es algo muy vasco ?han ironizado los directores- porque cuando fuimos a Karlovy Vary nos dijeron que era muy checo (risas). Pero sí son personajes muy aislados de su entorno». Las flores, al final, son su «vehículo de expresión».

Comentarios