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«Loreak» desactiva en euskera la dinamita de unas flores
Los actores Josean Bengoetxea e Itziar Ituño, en San Sebastián

«Loreak» desactiva en euskera la dinamita de unas flores

Cuenta con un exquisito pulso narrativo la historia de una mujer sencilla que detecta y acepta pequeños asideros a su infelicidad

Día 24/09/2014 - 13.02h

La película española «Loreak (Flores)» le invitaba a uno a recapacitar sobre lo absurdo que resulta defenderse, o peor aún, atacar, aquello que el más elemental de los sentidos comunes nos lo presenta como normal, auténtico, deseable y no agresivo. «Loreak» es una película hablada en euskera, dirigida por Jon Garaña y Jose Mari Goenaga y hecha con todas las ayudas pertinentes, incluida la de Ministerio de Cultura.

Y le da una fuerza insólita al hecho de enviar un ramo de flores, un gesto que estalla en algunos personajes como un acto bélico y que la película, el argumento, los sentimientos, devuelven a su verdadero lugar tan próximo al sentido común: «son sólo flores», le dice la mujer al marido cuando se repite varias veces con lo inquietante del anonimato y pretende poco menos que convertirlo en un caso policial.

Garaña y Goenaga consiguen envolver lo pequeño de grandeza, contar con un exquisito pulso narrativo la historia de una mujer sencilla que detecta y acepta pequeños asideros a su infelicidad? «Son sólo flores», le dice también la madre de un hombre muerto en accidente cuando su viuda, presta al olvido, se toma como agresión el habitual ramo de flores anónimo que aparece con puntualidad en el lugar del accidente.

«Loreak» es una película reposada, quizá en exceso, que busca con planos muy precisos y con absoluta sensatez de espacio y tiempo los sentimientos de sus cercanos personajes, otorgándoles la importancia de lo real, aunque sean (o no) fruto del azar, la suposición o el deseo. No es difícil confundir lo mayor de «Loreak» con su «poca cosa», pero es más fácil, más sensato, ver en ella el modesto y útil acto de sacar ciertas cosas, como un ramo de flores, de la lista de armas de destrucción masiva.

Propuesta chilena

La película chilena «La voz en off», de Cristian Jiménez, era también la otra propuesta del Festival para la Concha de Oro, una película de cámara muy directa y de sonido imposible sobre todas esas verdades que viven sin decirse en una familia. El foco está puesto en una mujer, Sofía, separada, vegetariana, mal juntada y a través de la cual se aprecian los latidos vitales de sus padres, su hermana y sus dos hijos. Hay pretendido frescor narrativo, una buena construcción de personajes y de situaciones, pero también la sensación de que un buen trozo de carne roja le hubiera venido bien a la historia.

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