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Excalibur: el final épico de la película sobre el Rey Arturo

John Boorman dirigió en 1981 la revisión de la historia clásica sobre los Caballeros de la Mesa Redonda

D�a 08/10/2014 - 17.45h

John Boorman estrenó en 1981 «Excalibur», su aproximación a la historia clásica del Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda en la que es, probablemente, la mejor versión de este relato imperecedero. Una escena llama especialmente la atención y permanece en la retina del espectador: la última secuencia, en la que Perceval se deshace de la mítica espada que un joven Arturo es el primero en extraer de la piedra en la que permanece incrustada (y esto, como es bien sabido, le convierte en rey).

En dicha escena, Arturo, herido de muerte tras una cruenta batalla en la que ha dado muerte a su hijo, le encomienda una última misión al fiel Perceval: que arroje la espada a un lago. Perceval, finamlente, lleva a cabo el encargo y se deshace del arma. En el momento en que esta vuela hacia el agua, surge un brazo del interior del lago que captura la espada. Bajo un sol refulgiente, brazo y espada se hunden y desaparecen de la vista.

Al galope, Perceval regresa al sitio en el que había dejado a su señor; le llama a gritos pero no le encuentra. Hasta que, finalmente, divisa un barco. A bordo, el cuerpo de Arturo, ya muerto. La embarcación se aleja sobre unas aguas refulgentes en lo que supone el remate a una bella y épica escena, perfecto colofón para la cinta.

«Excalibur» está protagonizada por Nigel Terry en el rol de Arturo Pendragón, Helen Mirren como la malvada Morgana y Nicol Williamson como Merlín. Se da la circunstancia de que Mirren y Williamson, que habían trabajado previamente juntos, no habían terminado demasiado bien y no se dirigían la palabra cuando arrancó el rodaje. Max Von Sydow fue candidato a ostentar el rol de Merlín.

La cinta supuso, además, el debut en la gran pantalla de dos actores que luego han tenido interesantes carreras, como Liam Neeson y Gabriel Byrne. Neeson admitiría más adelante que, durante la filmación de Excalibur, se había enamorado de Mirren.

Boorman, en un primer momento, no tenía pensado rodar «Excalibur». Su auténtico interés residía en adaptar al cine «El Señor de los Anillos». Sin embargo, no fue capaz de conseguir los derechos de la obra de Tolkien, por lo que hubo de buscar un nuevo proyecto y acabó contando la historia de Arturo.

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