ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
La ciencia explica por qué los vampiros de las películas no pueden resistirse al olor de la sangre
Escena de la película «Entrevista con el vampiro»

La ciencia explica por qué los vampiros de las películas no pueden resistirse al olor de la sangre

Todo se debe a su olor característico, el cual es generado por uno de sus componentes

D�a 11/11/2014 - 15.00h

Seguro que aquellos con algún que otro verano a su espalda no habrán olvidado la mítica escena en la que un Gary Oldman -ataviado de Conde Drácula- apenas puede resistirse al olor de la sangre cuando su invitado se corta la cara afeitándose. La causa parecía estar clara: el ansia animal (algo muy utilizado en Hollywood en lo que se refiere a todas sus películas de vampiros).

Sin embargo, lo que parecía un mero recurso cinematográfico ha resultado ser totalmente verídico. Y es que, tal y como ha demostrado una investigación realizada por la Universidad de Linköping -en Suecia-, existe una sustancia en la sangre que le otorga un olor característico y provoca que sea deseada por determinados depredadores como tigres, lobos y todo tipo de perros salvajes. Al menos, así lo afirman diarios como el «Daily Mirror».

Para llegar a esta conclusiób, los investigadores comenzaron analizando las sustancias que se pueden encontrar en la sangre en un intento de hallar el componente que le da ese olor metálico y acre tan característico. Tras varias pruebas, determinaron que la sustancia es un compuesto orgánico llamado «aldehído» o «trans-4,5-epoxy (E) -2-decenal».

Una vez identificado el componente, elaboraron uno similar en el laboratorio con el que impregnaron un tablón de madera. El siguiente paso fue introducir este elemento en cada una de las jaulas del zoo «Kolmarden Wildlife Park» que contaban con los animales antes citados. La respuesta fue instantánea: las fieras se lanzaron hacia él de forma violenta. Lo mismo sucedió con otro tronco en el que frotaron sangre de caballo.

«Para los depredadores, los olores de los alimentos son particularmente atractivos, y mucho de esto tiene que ver con la sangre». Explica el profesor Matthias Laska, principal artífice de la investigación. De esta forma ha quedado claro que -ya tengan o no colmillos- los vampiros del cine reaccionan ante la sangre de la misma forma que las bestias salvajes. No queda más que quitarse el sombrero ante aqueñ que tuvo la idea de representarlos así.

Comentarios