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Charlton Heston en Torrelobatón
Charlton Heston, en el centro de la imagen, en una escena de «El Cid» rodada en Torrelobatón / FOTO: MARTÍN SAN MIGUEL

Charlton Heston en Torrelobatón

Un documental recoge el impacto de «El Cid» en la memoria colectiva de un diminuto pueblo de Castilla

Día 24/11/2014 - 12.04h

Tres días son apenas nada en un lugar que cuenta su historia por siglos. Pero pueden servir para dar de qué hablar durante 53 años, los mismos que han pasado desde que un pequeño pueblo castellano recibiera a la caravana de las grandes superproducciones del Hollywood dorado. Hablamos de Torrelobatón, el sitio en el que sus habitantes más mayores siempre cuentan la misma anécdota al que quiera pararse a escucharlos: «Aquí se rodó El Cidy vino Charlton Heston».

Su majestuoso castillo vallisoletano sirvió en aquel frío marzo de 1961 como paisaje para las primeras escenas de la cinta, las que retratan al protagonista en su pueblo natal, Vivar. A su alrededor se colocaron unos 350 extras, también castellanos como las multitudes a las que interpretaban. Entre el gentío se mezclaban torreños y jóvenes estudiantes venidos de Valladolid, atraídos por el dinero y el glamour de las estrellas de cine. Uno de ellos, Martín, con una cámara comprada en Francia bajo las vestiduras, intentó retratar el rodaje y recordar el momento histórico que estaba viviendo. Hoy, su foto de Charlton Heston en los campos castellanos, una imagen única ?estaba prohibido que los extras tomaran imágenes? ilustra este reportaje.

Los testimonios de Martín y de unos cuantos más de los que vivieron este oasis en una España aún muy cerrada al mundo forman parte del documental «Bienvenido Mr. Heston», un proyecto en pleno desarrollo que tiene detrás a dos jóvenes realizadores madrileños -Elena Ferrándiz y Pedro Estepa- lanzados a recoger, charla a charla con los mayores del pueblo, el impacto en la memoria colectiva que causó el rodaje de la superproducción.

«Cobraban 100 pesetas al día, 150 si salían con animales», explican. La cifra era una fortuna para esa España rural de inicios de los sesenta, en la que se podía vivir con tres duros -literalmente- durante un mes. «Algunos se compraron unos zapatos con lo que sacaron, otros un jersey... cosas que no se podían permitir habitualmente».

Elena y Pedro han ido grabando las anécdotas y cómo recuerdan el rodaje los que aún quedan de aquellos días: personas como Luis, el gasolinero que llenaba los depósitos de aquellos enormes camiones del equipo de rodaje; o como Saturnina, la sastra de 97 años que pasó una noche cosiendo banderas para los «caballeros». E incluso como la torreña que pedía al propio Charlton Heston que le diera cigarrillos? y a veces los conseguía.

La megaestrella de Hollywood que interpretaba a Rodrigo Díaz de Vivar era, por supuesto, el objetivo de todas las miradas, especialmente de las femeninas: «Heston era muy alto y muy apuesto. Aunque era más guapo el Raf Vallone», dicen socarronas algunas en las grabaciones para el documental, en las que lamentan que la estrella de Hollywood «no se fijara en ellas». Ellos no les andaban a la zaga: hay quien recuerda que alguno de los hombres del pueblo estaba ansioso porque apareciera Sophia Loren (Doña Jimena), pero para su desgracia el mito erótico de la época se quedó lejos de Torrelobatón, donde no rodaba ninguna escena.

«Fue un rodaje muy bonito, en un pueblo silencioso y maravilloso. Recuerdo a los mayores que miraban con una mirada de desconfianza, diciendo: madre mía pero esto qué va a ser, porque veían llegar camiones y camiones con todo aquel barullo, aquel ruido...». El que habla es Gil Parrondo (en la imagen de arriba, junto a Pedro Ferrándiz), oscarizado diseñador de decorados español que por entonces estaba aprendiendo de los grandes en el rodaje de Samuel Bronston. Sus palabras también sonarán en el documental: «Y encima, por si fuera poco, además de los ruidos, las conversaciones eran en inglés. Era como si hubiera venido gente de otro planeta», dice en las grabaciones.

En la producción cinematográfica participan otros miembros del equipo de rodaje como Ricardo Huertas. También habla a las cámaras la hija de Samuel Bronston (abajo, junto a Elena Ferrándiz) y un hombre que en el momento del rodaje tenía seis años. Era Fraser, el hijo de Charlton Heston, que visitaba España junto a sus padres por primera vez, país del que se quedó prendado. Hoy, se deshace en elogios sobre lo que encontró allí y cree que aún atesora: «España es una localización fantástica para rodar películas. Tiene actores maravillosos y excelentes técnicos», afirma.

El camino de «Bienvenido Mr. Heston» todavía no ha terminado. Sus directores, que comenzaron las tomas en otoño de 2013, tienen pensado terminar de rodarlo en 2015 y, con suerte, estrenarlo en la Seminci de Valladolid. Será si se lo permite la escasez de medios en la que se mueven, con una producción sacada del tiempo libre, un montaje que se va facturando por la noche, después de la jornada laboral, y mucha ayuda desinteresada de sus colaboradores y amigos. Todo para construir este relato que esperan que sirva, además de un reconocimiento al lugar que vio pasar un día a Charlton Heston, como «un homenaje a todos los pueblos de España».

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