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«Francamente, querida, me importa un bledo»: la historia tras la frase
Un fotograma de «Lo que el viento se llevó»

«Francamente, querida, me importa un bledo»: la historia tras la frase

El productor David O. Selznick buscó alternativas ante el temor de que la censura no le diera el visto bueno

D�a 19/12/2014 - 16.35h

Si hay una frase famosa en el clásico «Lo que el viento se llevó», por delante del «¡A Dios pongo por testigo»! de que jamás volveré a pasar hambre que proclama Scarlett O'Hara, es la que pronuncia su amado Rhett Butler, cuando le dice sin la menor consideración: «Francamente, querida, me importa un bledo» (en el original, «Frankly, my dear, I don't give a damn»). Una frase que corrió serio riesgo de no aparecer en el filme, que acaba de cumplir 75 años

[«Lo que el viento se llevó»: curiosidades por su 75 aniversario]

En los años 30, como recuerda «Today», no existía todavía en Estados Unidos un sistema para adjudicar calificaciones por edades a las películas. Los estudios, a cambio, decidieron autorregularse, imponerse a sí mismo una serie de límites que dieron cuerpo al conocido como código Hays. Límites que «Lo que el viento se llevó» puso a prueba en más de una ocasión, al tocar temas como la violencia y la prostitución. Sin olvidar la mencionada frase.

El productor David O. Selznick tenía muy claro que debían ser fieles al original, el libro superventas de Margaret Mitchell. Y esto incluía respetar una sentencia tan icónica como la que suelta Rhett. Esta fue su defensa ante los censores: «Esta palabra [se refiere al «damn» traducido en España como bledo, pero más próximo a «maldición» o incluso «mierda»], como se usa en la película, no es una palabrota o una blasfemia. Lo peor que se podría decir de ella es que es un vulgarismo».

Durante, un tiempo, sin embargo, en previsión de que no le dieran el visto bueno, Selznick y el editor Val Lewton se dedicaron a buscar alternativas. Pidieron sugerencias para modificar la frase por si finalmente no era del agrado de los censores, y el resultado quedó recogido en un documento que conserva el Harry Ramson Center, situado en Austin (Texas).

En ese documento se pueden ver opciones como «simplemente no me importa» o «me deja frío». Finalmente no fue necesario acudir a un plan B. Steve Wilson, un experto del citado centro, se felicita porque se respetara la frase original. «Como dijo Selznick, es la frase clave de toda la historia», explica en declaraciones a Today. «La película es sobre Scarlett y sus inseguridades, una mujer que toma todas estas decisiones cuestionables y aquí hay un tío que realmente la quiere y ella lo estropea».

Lo que no pudo estropear la censura fue la inclusión de una de las frases más célebres de la historia del cine

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