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Iñárritu: «Hay una epidemia de popularidad que infecta a la sociedad»
Iñárritu (centro) dirige a Michael Keaton en «Birdman»

«Birdman» Iñárritu: «Hay una epidemia de popularidad que infecta a la sociedad»

El mexicano dirige una de las favoritas a los Oscar, «Birdman», con Michael Keaton

D�a 11/01/2015 - 02.00h

El director mexicano Alejandro González Iñárritu estrena esta semana en España su alabada película «Birdman». La imagen que se multiplica en sí misma en el espejo forma parte del juego de la lente de Iñárritu entre la ficción y la realidad. Una duplicidad para la que necesitó la figura de Michael Keaton, intérprete de Batman en el pasado, que en el filme se convierte en Riggan Thompson, un actor caído en el olvido que sobrevive en la mente del público por el recuerdo de su alter ego Birdman.

Tal vez la gran sorpresa de la cinta de Iñárritu es ese guiño a los filmes de Jean Luc Godard, donde no solo copia la tipografía del director francés de los años sesenta, sino que hace con Keaton lo que Godard hizo con Eddie Constantine en «Alphaville» y «Germany Year 90 Nine Zero», y con Anna Karina en muchos de sus filmes: utiliza el conocimiento que el público tiene de interpretaciones previas del actor y lo utiliza en su historia

[Crítica de «Birdman» (*****): auténtico cine de superhéroes]

«Vivimos en una época en la que necesitamos la validación de otros para entender quiénes somos. El tema que presenta mi película ?Birdman? forma parte del ser humano, no es exclusivo a las celebridades, a las estrellas, a las figuras públicas. En la era del mundo digital, de las redes sociales, hay una necesidad enfermiza por conseguir la aprobación de los demás. Somos testigos de esa competición por conseguir más seguidores, por sentirnos reconocidos, buscamos oír que somos inteligentes, famosos, populares. Hay una epidemia de popularidad que ha infectado a toda la sociedad. No creo que ese problema sea solamente de los actores, el actor es solo un símbolo».

En el filme, Riggan ha interpretado al superhéroe Birdman en tres ocasiones y rechaza protagonizar una cuarta entrega. Es entonces cuando su carrera cae en picado y se refugia en el teatro, tratando de establecerse como un actor de prestigio. Parte del filme gira entorno a la lucha de Riggan entre su propia identidad y su imagen pública. En particular tiene que enfrentarse con un crítico de teatro que se ha puesto como objetivo destruir el show de Riggan a golpe de tecla.

El egocentrismo

Para su protagonista, Michael Keaton, la cinta es una oda al ego desde el punto de vista de un actor: «Ya no hago caso a los críticos. Cuando era joven pretendía ser un tipo valiente y leía todo lo que se escribía de mí, hasta que me derrumbé. A veces leo las críticas que son buenas porque me gusta sentirme bien. Hasta ahora creo que los críticos me han tratado justamente, y en ese sentido no me identifico con mi personaje, pero entiendo este filme como una visión del egocentrismo que nos rodea», explicó el actor en la presentación del filme en Nueva York.

Según su realizador, «Birdman» necesitaba un actor como Keaton para poder llevarse a cabo: «Michael es uno de los pocos intérpretes que pueden navegar entre el drama y la comedia. Hay un destino en la historia, y para conseguirlo era necesario conocer la vida real del personaje y la vida real de Michael Keaton. De la misma forma que necesitaba alguien como Edward Norton para su papel, porque es conocido por ser un actor difícil, y además es un actor de teatro». Para Norton, que en el filme da vida a un artista pretencioso, participar en «Birdman» ha sido una de las mejores experiencias de su carrera: «Me he divertido rodando este filme como nunca en mi vida. Ha sido una aventura satisfactoria, porque considero que esta es una película increíblemente audaz».

Miedo a Broadway

Emma Stone da vida a Sam, la hija de Michael Keaton, una joven cansada de las locuras de su padre. «La cinta despertó muchos de los miedos que yo sentía por Broadway, pero al mismo tiempo me obligó a enfrentarme a ellos», explica la actriz, que este invierno ha estado en el teatro de Nueva York interpretando la obra «Cabaret». «No veo ?Birdman? como una historia sobre actores. Es una película que pone sobre la mesa lo importante que es tener un grupo que te apoye, contar con amigos. En el teatro es muy importante operar en comunidad y no como una unidad».

El cine y el teatro comparten narrativa para crear tensión en Birdman, el poder de una interpretación dramática en el escenario se convierte en comedia cuando la cámara lo graba y se hace cine. «Encontrar el movimiento, la fluidez, el tempo, es lo que brinda dramatismo y un ritmo interno a la historia, algo que es muy difícil de conseguir. Normalmente, cuando escribo un guión trato de entrar tarde a la escena y marcharme rápidamente para crear un momento de emoción», explica Iñárritu sobre su forma de rodar para añadir intensidad a cada secuencia de su película.

Es el juego de dualidades que presenta Iñárritu en «Birdman» lo más sugerente de un filme que cuenta con muchas papeletas para las nominaciones a los Oscar de la próxima semana.

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