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Lujuria, sexo y polémicas en la historia de Cannes
Escena de «Love», la película de Gaspar Noé

Lujuria, sexo y polémicas en la historia de Cannes

Desde los «topless» de la década de los 50 al filme explícitamente sexual de Gaspar Noé este año, no han sido pocos los escándalos en el festival francés

D�a 04/08/2015 - 19.33h

Si hace dos años la película de Lars Von Trier, «Nymphomaniac», ya provocó ríos de tintas a pesar de fracasar en taquilla, este año «Love» sacudirá la conciencia de muchos aficionados en Cannes. Las escenas sexualmente explícitas rodadas por el director argentino radicado en Francia, Gaspar Noé, han provocado que algunos medios califiquen su largometraje de «pornográfico». Y no importa que no concurse en la Sección Oficial, nadie duda de que el filme será uno de los platos fuertes del festival francés.

Pero mucho antes de «Love», en Cannes la polémica y el alto nivel de erotismo han sido una constante desde la década de los 50, cuando se inició la tradición de que algunas de las estrellas emergentes posaran en diminutos trajes de baño en la Croisette. En 1953, por ejemplo, una Brigitte Bardot de 18 años posó en bikini frente Kirk Douglas. Y al año siguiente, la actriz Simone Silva posó en «topless», junto a Robert Mitchum, tapándose los pechos con las manos. Aquella imagen, que dio la vuelta al mundo, se convirtió en la fotografía del festival. En 1964, la famosa actriz y «playmate» Jayne Mansfield también apareció en bañador haciendo un baile sensual frente a los fotógrafos de la prensa, en una escena nada habitual para la época que se convirtió en la comidilla.

Pero los escándalos no se encontraban solo en el mundo real. Muchas películas causaron revuelo y provocaron las críticas debido a las escenas subidas de tono. En 1961, por ejemplo, la película de «Viridiana» de Luis Buñuel ganó la Palma de Oro, pero también escandalizó a muchos por sus explícitas referencias sexuales. El filme del director español cuenta la historia de un viejo hidalgo español, interpretado por Fernando Rey, que recibe la visita de su sobrina Viridiana (Silvia Pinal), novicia en un convento, que tiene un gran parecido con su difunta esposa. Queda tan impresionado que planea poseerla cuando duerme, pero finalmente no se atreve, aunque la convence de que sí lo ha hecho, con el objetivo de que no vuelva al convento. El periódico del Vaticano, el «L'Osservatore Romano», criticó con dureza la «impiedad y la blasfemia» de la obra de Buñuel y en España e Italia fue prohibida.

Los rituales sexuales de «Mondo cane»

Un año después, la polémica vino de la mano de «Mondo cane», una película semidocumental realizada por Paolo Cavara, Gualtiero Jacopetti y Franco Prosperi. En ella aparecían escenas de archivo que incluían extraños rituales sexuales de diferentes partes del mundo. Uno de ellos era el rito de los Gurkha, pueblo originario del Nepal, cuyos hombres se vestían con ropa de mujer. La polémica estaba servida.

A lo largo de las décadas, el público se fue modernizando. Cada vez se escandalizaba menos, aunque el sexo siguiera vendiendo. Las películas impactantes pasaron a ser las que se situaban más cerca de la violencia, en su sentido más amplio, que del sexo, aunque siguiera estando presente. Ejemplos de este tipo de cine podrían ser «Funny Games» (1997), de Michael Haneke, o «Irreversible» (2002), de Gaspar Noé, donde el director grabó una de la escenas de violación más duras de los últimos años.

En 1989, Steven Soderbergh se llevó la Palma de oro con «Sexo, mentiras y cintas de vídeo», una película que hoy incluso podría parecer inocente, pero que en su época dio que hablar. La idea de grabarse en video a uno mismo hablando de sexo llamó la atención del gran público, que quedó atrapado por la historia de James Spader, que interpretaba a un abogado sin escrúpulos que mantiene una aventura extramatrimonial con la extrovertida y desenfadada hermana de su mujer, Andie MacDowell.

«Kids» fue calificada de «casi pedófila», en 1995, debido a la edad de sus protagonistas. El largometraje de Larry Clark contaba la arriesgada vida sexual de un grupo de adolescentes neoyorquinos, en un ambiente inquiet´nte y hasta claustrofóbico, con el virus del Sida de fondo. Y un año más tarde, David Cronenberg saltaba a la palestra de los escándalos con «Crash», una adaptación al cine de la novela de J.G. Ballard, en la que su protagonista se precipitaba hacia un mundo oscuro y prohibido, dominado por el peligro, el sexo y la muerte. La película fue probablemente el último gran caso de censura británica, por sus escenas de sexo.

El mundo gay, en Cannes

Con la entrada del nuevo siglo, el sexo siguió estando muy presente en el Festival de Cannes. Películas que ni siquiera entraban en la Sección Oficial, pero que se convertían en protagonistas y centraban los comentarios de la prensa. «Fóllame» (2000), por ejemplo, contaba la historia de dos mujeres que inician un salvaje viaje marcado por el sexo y la violencia, en la que asesinan sin piedad a todos los hombres que se cruzan en su camino. En «9 canciones» (2004), Michael Winterbottom abordó la relación sexual de una pareja a través de la música, donde la escenas eran, en ocasiones, tan explícitas como una película porno. Y en 2006, «Shortbus», de John Cameron Mitchell, que fue proyectada fuera de concurso, comenzaba con una escena en la que podía verse a un hombre agachándose y dándose placer oral a sí mismo, y terminaba en una gran orgía.

Una de las quejas más habituales es que, en todas estas películas el mundo gay está muy poco representado. En los últimos años han sido algunas las películas que han puesto su foco sobre la homosexualidad. Un buen ejemplo es la reciente «La vida de Adèle», por la que su director, Abdellatif Kechiche, se llevó la Palma de Oro. Esta historia de amor entre dos mujeres tampoco estuvo exenta de polémica, esta vez provocada fuera de las pantallas, debido a las quejas de sus dos protagonistas por la dureza y exigencia de las escenas de sexo durante el rodaje, que llegaron a calificar de «infierno».

Ahora llega Gaspar Noé para poner toda la carne en el asador. Un director responsable del primer coito cinematográfico rodado desde el interior de una vagina, en «Enter the Void» (2009). Con «Love», Cannes vuelve a tener su polémica con esta historia del triángulo sexual en la que el propio director dice que hay una mezcla de «esperma, fluidos y lágrimas».

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