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«El ciempiés humano»: la película más «repugnante» de la historia

Se estrena la tercera parte de esta trilogía prohibida en Reino Unido y etiquetada como «satánica» en Australia, por la que su director fue amenazado de muerte en EE.UU.

Día 13/05/2015 - 09.17h

Hace cuatro años, no hubo mucha gente que tuviera estómago para ver «El ciempiés humano», la primera parte de un trilogía que fue prohibida en Reino Unido y etiquetada como «satánica» en Australia, por la que su director, Tom Six, recibió amenazas de muerte en Estados Unidos. No escarmentado con las críticas, que la tacharon de «extremadamente repulsiva», «grotesca» o «deplorable y asquerosa», decidió lanzarse a por la segunda parte y, el 22 de mayo, estrenará la tercera.

Esta trilogía de terror es una especie de intento por alimentar las necesidades sociópatas de millones de adolescentes enganchados a los vídeos más horribles que uno pueda encontrar en internet. A pesar de esto, no se quedó en una anécdota, pues consiguió captar la atención de medios tan importantes como «The New York Times», «The Guardian» o «The Daily Telegraph», recibiendo incluso algunas críticas positivas que la consideraron una película de culto.

Ahora, «Entertainment Weekly» ha publicado la sinopsis oficial de «El Ciempiés humano 3», que, según ha prometido el propio director, será «cien por cien políticamente incorrecta".

Una película «abiertamente política»

La idea original de «El ciempiés humano» estuvo inspirada por la noticia de un pedófilo en el telediario. Six, que dirigió la primera edición de «Gran Hermano» en Holanda, pensó que los crímenes sobre los que informaba eran «tan horribles», que se preguntó: «¿Cuál es el castigo más extremo que se le pudiera poner?». La descabellada ocurrencia del controvertido director para su trama fue la de unir a tres víctimas, mediante una operación quirúrgica, de boca a ano, de tal manera que compartan un único sistema digestivo.

En esta tercera parte se cuenta la historia de Bill Boss (Dieter Laser), alcaide de una de las mayores prisiones de Estados Unidos, la que mayor número de motines y gastos en costes médicos. Además, sufre la continua huída de los trabajadores, que no soportan aquel infierno. Eso hace que Boss no logre ganarse el respeto de los reclusos, ni del gobernador del estado (Eric Roberts), que le da un ultimátum. Será entonces cuando se ponga a buscar desesperadamente un castigo ideal para los presos, con la ayuda de su fiel ayudante, Dwight (Laurence R. Harvey).

Según el relato de un periodista de la BBC, que consiguió un pase previo exclusivo de la tercera parte de la trilogía «más horripilante e impactante posible», la película es «es abiertamente política, pues la prisión en la que se narra la historia se llama George H.W. Bush, los presos se visten con trajes de color naranja caldera y hay referencias evidentes a Guantánamo».

Además, el director holandés la describió como «la matanza de Texas de su generación» y como una de las películas «que los adolescentes se retan a ver unos a otros y de cuyo concepto la gente hablará en 100 años».

Crítica malas... y no tan malas

A la espera de leer las críticas de esta tercera parte, la primera, de 2009, fue puntuada por «The Guardian» con tres estrellas sobre cinco, argumentando que, aunque la trama era «deplorable y asquerosa», tenía «algo de brillantez». «Total Film» la calificó de «impactante, divertida, inquietante... un vistazo a los días de gloria de Cronenberg».

«The Daily Telegraph» declaró que «era decepcionante que no llegara a ser lo suficientemente enferma o repulsiva como para ganarse el estatus de culto que buscaba», mientras que «Entertainment Weekly» aseguró que, «indudablemente, era una de las cintas de terror más desagradables jamás hechas». El análisis de «The New York Times» fue más allá, al ver en ella «una crítica sobre las atrocidades nazis».

Si tienes estómago, puede que quieras aventurarte a ver la película de Tom Six... o incluso la trilogía entera. Eso sí, a juzgar por la imágenes de los tráileres, puede que quieras pensártelo o prepararte psicológicamente para ello.

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