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«Easy Rider», el delirio de dos moteros colgados

«Easy Rider», el delirio de dos moteros colgados

Por primera vez, en 1969, una película retrataba la contracultura, y los hippies americanos se reconocían en los rebeldes protagonistas que hacían locuras también en la gran pantalla

D�a 24/09/2015 - 17.41h

«Nadie se había visto nunca retratado en una película. En todos los love-in del país, la gente fumaba marihuana y tomaba LSD, ¡pero el gran público seguía viendo las películas de Doris Day y Rock Hudson!». Así comienza el capítulo que Peter Biskind le dedica en «Moteros tranquilos, toros salvajes» a una de las películas que cambiaron el panorama cinematográfico en los 70. Lo hace con una cita del director y uno de los protagonistas de «Easy Rider (buscando mi destino)», Dennis Hopper, gurú de la contracultura y gracias a quien, por primera vez, el sistema recibía una bofetada desde dentro.

Peter Fonda (hijo de Henry Fonda y hermano de la actriz Jane Fonda) y Hopper presentaron el proyecto «Easy Rider» a Raybert (compañía fundada por Bob Rafelson y Bert Schneider), un intento a la desesperada de conseguir financiación ya que nadie estaba dispuesto a invertir dinero en el gamberro de Dennis Hopper. Jack Nicholson asesoró a los fundadores: «No es exactamente un tipo al que convenga darle un poco de pasta y decirle: "No hay ningún problema", ¿me entiendes?».

Pero no lo hicieron. Cuenta Biskind que cuando Fonda y Hopper estaban a punto de entrar en el despacho de Nicholson para colocarse, Rafelson, que por algún capricho del destino confiaba ciegamente en Hopper, le espetó a su socio Schneider: «Este tipo está como una regadera, pero creo ciegamente en él, y creo que hará una película estupenda para nosotros». Costó medio millón de dólares y recaudó veinte (19,1).

El rodaje fue en sí mismo una odisea digna de cualquier película. El tiempo se les echó encima, improvisaron como pudieron con lo que tenían a mano, empezaron peleas que a día de hoy continúan y el proceso se cobró, entre otras cosas, el divorcio de Hopper, porque su mujer por aquel entonces, Brooke Hayward, no confiaba en el talento actoral de Peter. Entendieron cuando ya era tarde que rodar una película no era algo sencillo. Comenzaron sin guión, sabiéndo únicamente que querían filmar «un viaje ácido», y los nombres de los personajes a los que interpretarían, Billy, interpretado por Dennis (por Billy el Niño) y Wyatt, al que daría vida Peter (por Wyatt Earp, conocido como el Capitán América). El rodaje fue un caos, y los impulsores del proyecto fueron perdiendo la cabeza: «Dennis era un maníaco, un psicópata casi. Tenía siempre un par de pistolas cargadas encima de la mesa. A él le gustaba ese tipo de atmósfera», contaba uno de los técnicos de sonido.

Dennis Hopper y Peter Fonda

Hopper empezó con el pie izquierdo desde el minuto uno. arengando al equipo, humillándolos y reconociendo únicamente su labor como la buena («Aquí hay una sola persona creativa: yo. Los demás sois solo mano de obra contratada, esclavos»). «Estaba loco, deliraba, probablemente por el efecto de alguna combinación de drogas y alcohol», recuerda Bryant, uno de los tres cámaras. Hasta su compañero, Peter criticaba ese autoimpuesto afán de protagonismo que estaría a punto de tirar la película por la borda. ¿Cómo lo calmaban? Recordándole cómo actuaría James Dean, su gurú. «A Jimmy eso no le gustaría, Dennis».

La realidad supera a la ficción

Uno de los mayores encontronazos del rodaje tuvo lugar cuando filmaban la escena del «viaje de ácido» en el cementerio. Dennis quería que Fonda quería que se abriese y hablase de su madre, que se había suicidado, para una escena en la que su personaje debe increparle a una estatua de la Virgen.

Puesto de anfetamina, Hopper le dijo a Peter: «Quiero que te subas ahí, tío, quiero que te sientes ahí, esa es la estatua de la libertad italiana, tío, quiero que te subas ahí y te sientes en tus rodillas, quiero que le preguntes a tu madre por qué te abandonó».

Peter: «Hoppy, no puedes pedirme eso. Te estás aprovechando. Que formes parte de la familia de Brooke no te da derecho a pedirme que ventile todo eso. el Capitán América no tiene padres, tío. Él nació por generación espontánea. No pienso llevar a la pantalla el complejo materno de Peter Fonda».

Dennis: «Nadie se va a dar cuenta tío. Tienes que hacerlo».

Peter: «Todo el mundo se va a dar cuenta. Todos saben qué pasó».

Cuenta Biskind en el libro que, a pesar de que era Fonda el que debía estar moelsto con la situación que acababa de vivir, fue Hopper el que a punto estuvo de echarse a llorar. Finalmente, Fonda se subió a la estatua y dijo: «Eres una estúpida, madre. Te odio, no sabes cómo te odio», y mientras, Hopper observaba la escena descompuesto, bañado en lágrimas. «Esa fue la primera vez que verbalicé algo relacionado con mi madre. La verdad es que sentí que me derrumbaba. sollozaba», comentó Fonda.

Cuentan los presentes que Peter nunca se recuperó, pero que estaba «confiando ciegamente en un director y traspasando la frontera de lo que se suponía que sabía. A partir de ese día se produjo una grieta en su relación con Dennis, una grieta que nunca se cerró».

«Easy rider» ya se había convertido en mito antes de finalizar el rodaje. Cuando este concluyó, cuentan que un paranoico Hopper exigió tener todo el material filmado y Barry Feinstein, miembro del equipo, le tiró las latas. ambos se enzarzaron en una pelea, y terminaron en la habitación que compartían las actrices Toni Basil y Karen Black. Yaciendo con ellas, Peter Fonda, según Dennis. Black desmentiría rotundamente este episodio: «Yo nunca me metí en la cama con Peter Fonda».

El resultado durante un pase a Rafelson no fue el esperado. Las escenas filmadas eran excesivamente oscuras y mal enfocadas, y Hopper se dejó llevar por uan espiral de drogas, alcohol y violencia. «Excesivamente peligroso», recuerda su mujer. Apesar de la detención de Hopper, de los intentos de Peter por despedirlo y demás, Schneider consiguió convencer a Columbia Pictures para que distribuyera la película y Rafelson persuadió a Hopper para que contratara a Jack Nicholson, «que lo tendría al tanto de todo lo que ocurría o, como luego dijo Jack, para que evitara que Dennis y Peter se matasen el uno al otro», recoge Biskind.

Nicholson, otra leyenda más del rodaje

Cuenta la leyenda que Hopper tenía miedo a las motos («odiaba esos cacharros») y que «Nicholson fumó una enorme cantidad de droga durante la escena de rodaje de la escena en que acampaban alrededor del fuego, cuando los tres discuten la posibilidad de una invasión de habitantes de Venus. Él ha alardeado de que fumó hierba todos los días durante quince años, pues así ralentizaba el tempo de su trabajo actoral», cuenta Biskind. Seis meses más tardes, Nicholson ya era una estrella de cine.

La película terminó. En los círculos de la contracultura empezó a circular que por fin habían hecho una «buena película de moteros». La enviaron a Cannes y ganó el premio a la mejor ópera prima. Obtuvo dos nominaciones al Oscar, una para Nicholson, encumbrado tras la película, y otra para el guión, que tantos quebaraderos de cabeza había provocado. También Nicholson tuvo presencia en los Globos de Oro, con una candidatura. La película fue un éxito. «Recuperamos todo el dinero en la primera semana. En una sola sala», concluyó Hopper, contento.

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