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Dibujos japoneses y rayajos con J. G. Ballard
Tom Hiddleston, Sienna Miller y Luke Evans, en el Festival de San Sebastián

Dibujos japoneses y rayajos con J. G. Ballard

Tras la emocional y lírica «Amama», el festival se toma el día libre con «High-Rise»

D�a 23/09/2015 - 13.56h

Magnífico día de Festival para cualquier cronista que quiera sentirse realizado, pues la sección a concurso presentaba dos películas que le permitirían el encuentro y el posterior uso de dos términos tranquilizadores: distopía y anime. Con ellos bien trabajados en una crónica, ya se puede respirar tranquilo. La primera de ellas fue «High-Rise», una adaptación de la novela de J. G. Ballard «Rascacielos», de 1975, puesta en escena por el director Ben Wheatley con tanta fidelidad a la demencia original que deberían ir sirviendo copas durante su proyección.

El argumento es pura distopía, por no decir farmacopea, y consiste en enclaustrar al espectador en un soberbio edificio junto a unos personajes tan interesantes como un caldo de berza, y sus disfunciones mentales sobre los pisos altos y los pisos bajos, sobre los privilegios y los modales, dan para un ensallo, con dos eles, acerca de las dificultades del ser humano para reciclar sus basuras. No se ve a simple vista, al menos, el arma que apuntaba al cuarteto protagonista de la ensalada vecinal para obligarlo a interpretar esos papeles, ni a Tom Hiddleston, ni a Sienna Miller, ni a Luke Evans, ni a Jeremy Irons, y cada uno de ellos lo resuelve con espíritu realmente distópico. Sobre el caos, la demencia y la inanez vuelan efectivamente varias simbologías a propósito del mundo que construimos, y el hecho de que resulten tópicas y algo tontuelas no les quita ese amargor de fin de fiesta y de mañana no pasa: mando al spam cualquier mensaje que llegue con la etiqueta de radical, que luego lo que está es vacío.

El otro título, el que permite escribir anime, era el japonés «The boy ant the beast», una animación de Mamoru Hosoda, mucho más acorde con un cerebro ya desayunado. Una historia de aprendizaje, de mundos paralelos, de infancia perpleja?, en cierto modo, al estilo de fondo y forma de un capítulo de Doraemon, pero sin gatazo? El protagonista es un niño huérfano que aprenderá a ser fuerte junto al bestial Kumatetsu, habitante de ese mundo que está al otro lado de algún sitio? Un esquema donde aprendiz y maestro podrían recordar también al rollito Karate Kid, pero que tiene la singularidad de estar muy bien dibujado y mejor narrado. Lástima haber ido a verla sin la chiquillería.

La película para mayores era la de Woody Allen, que se adelantaba aquí unas horas a su estreno en toda España; «Irrational Man» no es ni distópica ni anime, y trata de uno de los asuntos que más le preocupan últimamente a Woody Allen: cómo asesinar a alguien sin pagar por ello. Habría que ir poniéndole vigilancia ya al director neoyorquino, porque creo que trama algo contra alguien.

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