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Robert de Niro: «En el cine se prefiere a los actores jóvenes y guapos»
Robert de Niro

Robert de Niro: «En el cine se prefiere a los actores jóvenes y guapos»

Protagoniza «El becario», filme que llegará a España el 30 de octubre, y que reivindica la experiencia frente a la tecnología

Día 27/09/2015 - 17.32h

Robert De Niro es el mejor becario que uno puede contratar para su empresa. Basta ver su nuevo filme, titulado precisamente «El becario», para entender que la experiencia es necesaria en los acelerados tiempos de la tecnología. Convertido en Ben, un viudo retirado en busca de una segunda oportunidad, De Niro se une a un elenco de actores jóvenes protagonizando una comedia que es un homenaje a los valores perdidos, a esa raza de hombres galantes desaparecidos en la vorágine tecnológica.

Actor ecléctico reconocido por filmes como «Taxi Driver» o «El cazador», De Niro aparece últimamente más en comedias como «Los padres de ella» o «El lado bueno de las cosas», por la que recibió una nominación al Oscar, que en cintas de carácter dramático, hasta el punto de que las nuevas generaciones solo le conocen en títulos de tono ligero. A sus 72 años, el ganador del Oscar por «El Padrino II» y «Toro salvaje» protagoniza un filme donde la palabra retiro suena a sentencia, y él, polifacético artista con mucha pólvora todavía en sus pistolas, no quiere ni oír hablar de retirada. Poco conversador, este hombre parco en palabras, pero de gran talento, se involucra lo justo en sus respuestas. Con cinco filmes por estrenar, pronto le volveremos a ver en una cinta dramática, interpretando a Bernard Madoff en la cadena HBO.

-¿Tiene Facebook?

-No.

-¿No? ¿Es algo deliberado o no le interesa?

-Es una distracción más que no necesito.

-¿Tiene al menos teléfono inteligente?

-Tengo un teléfono normal que es simple de muchas maneras, pero también tengo un iPhone.

-En la industria del cine la experiencia se identifica con el talento, y en algunos sectores un buen consejo es mejor que la tecnología.

-En el cine, depende de lo bueno que seas como actor, pero la juventud, además, brinda energía. En América, ahora mismo, la tecnología es parte de nuestra cultura y en el cine se prefiere a los actores jóvenes y guapos. Creo que si pudieran contratarme cuando era joven lo preferirían. En otras palabras, si a mi personaje, Ben, lo pudieran contratar como un Brad Pitt de 33 años, lo harían antes que a mí. Cambiarían el guión para que fuera así.

-¿Se considera un actor de comedia?

-Al menos en mi familia piensan que soy bastante divertido.

-Me refiero a la técnica de interpretar una comedia.

-Sin duda, cuando interpretas comedia puedes hacer ciertas cosas jugando con un objeto, detalles que añaden humor. Eso es algo que no puedes hacer cuando interpretas un drama. Si empiezas a hacer algo divertido o excéntrico en una escena, la gente se ríe. El publico no debe reírse si estás actuando en un drama serio. No sé si eso contesta a su pregunta.

-¿Se prepara de forma distinta para el drama o la comedia?

-Sí, aunque ambos géneros requieren ensayo. Ambos tienen su procedimiento, pero no cambia mucho de uno a otro.

-Hay una escena en este filme donde habla con el espejo. Es otro contexto, pero recuerda a «Taxi Driver».

-Lo sé, fue un guiño que la directora, Nancy Myers, quiso dar al público. A mí me pareció bien.

-No hace mucho dio un discurso de despedida en la Universidad de Tisch, donde les dijo a los jóvenes artistas que no lo iban a tener fácil. ¿Lo tuvo usted más fácil que ellos?

-No, no fue fácil para mí. Yo empecé como todo el mundo, tratando de meter la cabeza en una profesión complicada, mandando currículums, participando en audiciones, leyendo en seminarios, asistiendo a llamadas para extras. No lo tuve más fácil, sino igual que el resto del mundo. Simplemente, tuve la suerte de que me contrataran para una película. Luego, poco a poco, fueron surgiendo otras oportunidades. Mis comienzos fueron los típicos de cualquier actor. No podía entrar en Broadway por los sindicatos, nadie puede conseguir una audición para Broadway. Había que ir a las llamadas abiertas, pero sin agente no consigues nada. Es más fácil empezar en el cine trabajando con directores que empiezan como tú. Yo rodé mi primera película con Brian De Palma, que también debutaba como realizador.

-¿Quién le inspiraba a usted entonces?

-Hay actores que siempre he admirado, como Brando, James Dean, Montgomery Clift, directores como Kazan. De niño ellos fueron mis ídolos.

-Si tuviera que empezar de nuevo y no como actor, ¿qué le gustaría hacer?

-Tal vez me dedicara a pintar, no lo sé. Realmente no lo sé.

-¿La idea de retirarse ha cruzado por su mente?

-No entiendo el concepto de retirarse. Hay gente que deja de trabajar porque tiene que hacerlo a los 65 o 70. En mi caso, hay muchas cosas que todavía quiero hacer. Me encuentro en buen estado físico, puedo seguir diciendo mis líneas, no me olvido del diálogo. Retirarse te marca, porque de alguna manera ya no sirves para nada. Hay gente que disfruta su retiro jugando al golf, viajando o visitando a sus nietos. Está bien, es fantástico. Lo que no entiendo es la gente que se ve obligada a retirarse cuando no quiere. Creo que lo importante es mantenerse ocupado, no tiene sentido vivir si no vas a hacer nada.

Inclinación por la comedia

-A Hollywood le da por seguir tendencias. ¿Cree que esta película puede poner de moda la idea de juntar diferentes generaciones de actores como protagonistas?

-No lo sé. Veremos. Si la película funciona estoy seguro de que se despertará un interés por hacer otras versiones de esta idea. Es así de simple.

-Últimamente le vemos protagonizando más comedias. ¿Es una decisión calculada?

-No. Las ofertas llegan y yo elijo dependiendo de lo que tengo sobre la mesa. Cuando me ofrecieron «Una terapia peligrosa», Billy Crystal estaba involucrado y yo quería trabajar con él. Fue Billy quien me convenció de interpretar ese tipo de personaje. Juntos leímos el guión y buscamos un director que supiera interpretar lo que queríamos hacer. Encontramos a Harold Ramis y la protagonizamos. Pero la hice simplemente por curiosidad. En este caso, la situación del personaje y cómo su vida da un vuelco al verse retirado me parecieron interesantes. Es un papel que no se parece a lo que he interpretado antes.

-Usted, con Al Pacino, pertenece a esa generación icónica de Hollywood. Ha hablado de sus comienzos. ¿Alguna vez pensó que iba a llegar tan lejos?

-No, nunca creí que fuera a llegar adonde estoy. Soy el primer sorprendido. Créame cuando le digo que he tenido suerte. No importa lo mucho que trabajes o lo bueno que seas, la suerte es un factor necesario en esta carrera.

-Tiene cinco películas por estrenar, una de ellas sobre Madoff. ¿Cómo está preparando el personaje?

-Tengo mi propia teoría de lo que ocurrió con él. Es un filme sobre la confianza de los inversores en alguien que era inaccesible. Estamos tan obsesionados con pertenecer a círculos exclusivos que se nos olvida en quién podemos confiar. Estoy muy ilusionado con ese filme, es un gran papel.

-Usted es un neoyorquino convencido.

-Llevo esta ciudad en la sangre, me gusta recorrer sus calles, sentarme en sus bares, en sus restaurantes, y observar a la gente. Si como actor no puedes mirar con propiedad a los demás, estás acabado. Muchos creen que no puedo salir de casa sin ser reconocido, y la verdad es que a mí nadie me molesta, puedo almorzar tranquilamente con un amigo o llevar a mis hijos al parque.

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