ABC.es

HoyCinema

patrocinado por .
Adriana Ugarte: «No he cambiado mi visión del colonialismo, fuimos unos bestias»
Adriana Ugarte, en la presentación de la película «Palmeras en la nieve»

Adriana Ugarte: «No he cambiado mi visión del colonialismo, fuimos unos bestias»

La actriz protagoniza junto a Mario Casas «Palmeras en la nieve», ambientada en la Guinea española de mediados del siglo XX, que ha superado el millón de espectadores

Día 06/01/2016 - 08.30h

«Los protagonistas con metraje tan cortito como el mío en ?Palmeras en la nieve? nunca son nominados a los Goya, así que sabía que yo no estaría entre las candidatas. Pero estoy orgullosa y encantada con mi trabajo, que es lo importante», asegura Adriana Ugarte. No parece disgustada y no es para menos, porque la película que protagoniza junto a Mario Casas y Macarena García ha superado en apenas diez días el millón de espectadores, recaudando nada menos que 7,2 millones de euros de los diez que costó. El último fin de semana obtuvo 2,5 millones, lo que la situó solo por debajo de «Star Wars: el despertar de la fuerza» (3,2), pero superando a «Ocho apellidos catalanes» (1,2), «Snoopy» (0,8) y «Steve Jobs» (0,6), según los datos facilitados por Rentrak.

Ugarte interpreta a Clarence en esta gran producción española que viaja de la actualidad a la Guinea colonial de mediados del siglo XX. Para su rodaje entre Huesca, Canarias y Colombia, se emplearon más de 80 actores, 250 técnicos y 2.200 extras, y para la que se construyeron nueve edificios, un poblado africano y 75 decorados. Algo inusual para un filme español, que hasta el momento no ha recibido las mejores críticas, pero ha cosechado un sorprendente éxito en taquilla.

- El director, Fernando González Molina, aseguró en ABC que había prejuicios hacia su cine porque estaba dirigido al gran público y buscaba el éxito en taquilla. ¿Usted es de la misma opinión?

- ¿Prejuicios por parte de quién?, ¿de los eruditos? Si es una película para el gran público es normal que al erudito no le guste. Pero creo que el hecho de que sea una gran producción o no, no es condición para que sea de mejor calidad. Una película recibe palos por no ser buena, sea muy costosa o independiente.

- ¿Tú no piensas en los premios?

- Intento no hacerlo, aunque siempre hagan mucha ilusión, sobre todo los Goya, que son tan importantes.

- Una película de gran presupuesto como esta genera mayores unas expectativas mayores. ¿Eso te preocupaba?

- Pues no lo sé, porque yo no la he hecho ni como director ni como productora. Yo intento ser muy objetiva y crítica con los trabajos que hago, trabajando al cien por cien, pero sin esperar nada.

- ¿Crees que te ha tocado el más fácil de interpretar?

- Para nada. En ese sentido, Clarence es un personaje muy controvertido, con un bloqueo emocional y una relación muy extraña con su padre, a cuyo funeral llega sin haberse despedido de él, aún habiendo sufrido una enfermedad larga. No fue capaz de perdonar en vida el ser humano que fue su progenitor. Eso es muy duro.

- Pero, sin embargo, es el que menos implicaciones éticas tiene. Al único que no se le puede juzgar por su participación en el colonialismo como puede ocurrir, por ejemplo, con el personaje de Mario Casas.

- Bueno, es que no forma parte del colonialismo, porque es hija de otro tiempo. Pero, por ejemplo, el personaje de Mario Casas vuelve de Guinea por si su hermana se encuentra enferma y, sin embargo, Clarence no es capaz de volver a Pasolobino cuando su padre está enfermo. Sólo llega cuando ha muerto? No es un personaje con una ética muy pura.

- ¿Cómo juzga tu personaje a tu padre?

- Creo que cuando alguien está tan en «shock» emocional tan fuerte como el de Clarence por todo lo que descubre, no puede elaborar un juicio.

- ¿El personaje de Mario Casas es, entonces, un héroe, como lo califica el director, o malo?

- Creo que es un héroe, que es bueno. Y si pega a algún esclavo es porque está desbordado y por el miedo que acaba de pasar, después de que le hubieran tendido una trampa. Si tuviera que decir personajes buenos, sin ninguna sombra, solo diría los de Macarena García y Berta Vázquez.

- ¿Ha cambiado tu visión del colonialismo con la película?

- No ha cambiado, confirma el nivel de bestialismo que llegamos a ejercer. Hemos sido unos bestias. La raza blanca ha sido muy bestia con la raza negra.

- Pero a veces se muestran escenas duras.

- Para mí es más sutil que «Doce años de esclavitud». Creo que la película trata con bastante fidelidad como fue la relación esclavista en esa época. Y, a la vez, es bastante sutil y elegante, porque no se ven todas las atrocidades que se cometieron.

- ¿Es más que una historia de amor?

- Claro, es una historia de vida. De descubrimiento. Es una película de maduración en la que convive lo político, lo social, el amor, lo metafísico?

- ¿Hablaste con algún colono español de la antigua Guinea?

- No quería saber mucho. Quería que mi viaje fuera un descubrimiento paralelo al de mi personaje.

- ¿Te preocupan las críticas de la película?

- No me preocupan, pero me interesan. Pero, sobre todo, lo que me interesa es lo que siento yo acerca de la película.

Comentarios