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Tom Hardy: «Ser famoso no implica que tenga que compartir mi vida»

El actor de moda en Hollywood estrena «Legend», la vida de los gemelos Kray, unos gánsteres que asolaron Londres y tuvieron gran impacto social

Día 24/02/2016 - 14.20h

Tom Hardy se muestra brutal como el protagonista doble de la película «Legend». Él es, sin lugar a dudas, el gancho perfecto de un filme que cuenta la historia de los gemelos Kray, los mitológicos gánsteres londinenses. Las entrañas del crimen organizado del Londres de los sesenta se reflejan en esta cinta dirigida por el guionista de «L. A. Confidential», Brian Helgeland. «Estos hermanos hicieron cosas que si uno como escritor se las inventase perdería su credibilidad», explica el realizador. Separando realidad y ficción, Helgeland se dejó llevar por la leyenda que siempre ha rodeado a estos mafiosos. «Gran parte de lo que mostramos no es real. Es mi forma de entenderles, mi verdad sobre ellos», admitió el director en la presentación del filme en el Festival de Toronto.

Intentando humanizar al dúo, el director eligió a Tom Hardy como protagonista, aunque tuvo que persuadir al actor para meterse en la piel de Reggie y Ronnie, a quien asustaba el compromiso físico, intelectual y emocional de ambos personajes. «Gran parte de la interpretación es reaccionar ante los otros actores, pero en este caso no podía porque yo actuaba en los dos papeles protagonistas. Es peligroso para cualquier actor meterse en una burbuja y técnicamente eso fue lo que yo hice en este filme», reconoce el actor.

La textura de Ronnie

Vestido con una gorra y mostrando algunos de sus tatuajes, Hardy confesó que de haber tenido que elegir entre ambos papeles hubiera preferido quedarse con Ronnie. «Fue más interesante por su textura, por su colorido. Un tipo que eventualmente fue diagnosticado con esquizofrenia y era una bala perdida». En su duplicidad el actor sintió que tenía personalidad múltiple. «Distorsiona vivir como dos personajes tan distintos. Para Reggie utilizamos mis propios dientes, pero como era algo más alto hicimos que su vestuario fuera doble».

A sus treinta y ocho años Tom Hardy, a quien muy pronto veremos en la película «El Renacido», se ha convertido en uno de los mejores actores de Hollywood. «Me enfrento a mis personajes desde la experiencia. En realidad son las emociones humanas las que me unen a ellos. Trato de pensar qué les lleva a tomar tal o cual decisión, medito siempre sus detalles personales. Suelo investigarlos hasta llegar a su corazón y entender cómo debo representarlos».

Con un look entre Paul Newman y Marlon Brando, este británico destila tanta intensidad en persona como en la ficción, obligando a los periodistas a cambiar el rumbo cuando no le gusta una pregunta. «¿Por qué debo hablar de mi vida privada?, ¿de mi orientación sexual? Ser famoso no implica que tenga que compartir mi vida con todo el mundo».

De película

La historia de Hardy con las drogas y el alcohol se parece a la de Robert Downey Jr, con una vida que es digna de ser representada en la gran pantalla. Hijo de una familia pudiente del barrio de Hammersmith, fue expulsado a los quince años del colegio por robar un Mercedes y tener un arma. Después vendrían sus problemas con el crack, el alcohol, un matrimonio fallido, un hijo y otra separación.

Pero también llegó el primer éxito y los primeros papeles. «Cuando triunfé por primera vez estaba en la escuela de drama, luego volví a ser reconocido cuando interpreté 'Band of Brothers' y 'Black Hawk derribado', pero acabé en rehabilitación y vuelta a empezar. Una década después estoy aquí con mi lección bien aprendida». Hardy reconoce que las cicatrices de la experiencia las lleva tatuadas en el cuerpo. «Los hombres se vuelven más interesantes con la edad».

Entusiasmado con la promoción de «Legend», el actor bromeó con su papel como productor del filme. «Como no quisieron pagarme por los dos personajes decidí convertirme en productor». Y por último reconoció no estar ni remotamente interesado en convertirse en leyenda de Hollywood. «Yo quiero hacer bien mi trabajo porque ser actor es simplemente sensacional y no vamos a negar que me está yendo muy bien». El futuro se presenta cargado de historias dramáticas. «Odio las películas cortadas por un mismo patrón donde nunca pasa nada malo. Esos filmes pasteurizados son aburridos y yo no estoy dispuesto a interpretarlos. El mundo es un caos, el cine debe mostrar historias que sean un caos y hacerlo con personajes interesantes».

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