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«Rain Man»: amor de hermano

«Rain Man»: amor de hermano

Este domingo por solo 1,99 euros, ABC ofrece a sus lectores una película que hizo historia

Día 16/01/2016 - 01.04h

Una película que todo el mundo recuerda, un filme que rompió moldes y que tuvo la rara virtud de aunar el gusto de la crítica y del público en general. «Rain Man» fue un fenómeno social en 1988 porque puso sobre el tapete un conflicto durísimo como es el autismo, y lo puso con cartas ganadoras en la manga: Barry Levinson como director y Dustin Hoffman (palabras mayores ya por ese año) y Tom Cruise (que tampoco era ya asunto nimio). El personaje de Cruise (Charles Babbit) pierde a su padre y sabe entonces que lo que heredará es un Buick descapotable y unos rosales. La gran parte de la fortuna va a parar a su hermano mayor Raymond Babbitt (Dustin Hoffman). El problema añadido es que Charles no solo ni siquiera sabía de su existencia sino que, además, es autista. Es cuando decide llevárselo (medio lo secuestra) de la clínica de lujo donde está internado para poder conseguir la mitad de la herencia.

Es en esa especie de «road movie» donde uno aprenderá del otro y donde empieza a crecer el amor y el cariño fraternal por encima de las cifras y del dinero. Pero sobre todo, la grandeza de la película está en la conversión que uno y otro van haciendo en pos del otro, en el esfuerzo que ambos seres humanos realizan para no ser tan ellos mismos y meterse en la piel del otro.

La película se plagó de premios. Tuvo catorce nacionales, entre ellos cuatro Oscar (película, dirección, guión original y, claro, otro para Dustin Hoffman como actor principal). También se hizo con ocho galardones internacionales, entre ellos el Oso de Oro de 1989.

Probablemente, tanto premio fue debido a los valores internos del filme y a su valentía para tratar un tema tan complejo como es el autismo. El papel de Hoffman tuvo reacciones muy diversas. La mayoría alabó su actuación, le premiaron en todos lados y tuvo reconocimiento casi generalizado. Sin embargo, con el tiempo y las nuevas modas se dio a entender que su papel, aún siendo complejo, era fácil porque era sencillo dejarse llevar por la simplicidad del personaje. No obstante, ninguna de estas modas posteriores logró borrar su excelente actuación, que le confirmaba como el gran actor que ya se había visto en «Cowboy de medianoche» o «Lenny».

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