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Ettore Escola, una autoridad incuestionable

Ettore Escola, una autoridad incuestionable

«Splendor» es su particular y sentido cinema paradiso... y «Macarroni» presenta al Mastroianni más entrañable que se haya visto nunca

Día 20/01/2016 - 14.11h

Antes de debutar en 1964 como director que firma sus propios guiones, Ettore Scola ya se había hecho notar en el cine italiano de posguerra con el de «La escapada», con un inabarcable Vittorio Gassman; el actor repetiría con él, alabando su pericia para abordar y ahondar en la psicología de sus personajes. No fue el único del espléndido plantel de histriones italianos de aquellos años en beneficiarse del talento de Scola para combinar diálogos lucidos y sátira social.

Los 70 son su primera década dorada. Mastroianni y Giannini en «El demonio de los celos» componían, a ambos flancos de la Vitti, una caricatura de los dramas de amor nacionales; Gassman y Manfredi, a los de la Sandrelli, componen su intervención más memorable sobre la pérdida de las ilusiones en «Una mujer y tres hombres»; el feísmo de «Brutos, feos y malos», era una versión hard core de un neorrealismo ya dado por amortizado; por no hablar de la inefable pareja dispareja que componen Mastroianni y la Loren en «Una jornada particular», su mirada a la época del fascismo.

En los 80 parece que Scola no puede fallar. «La terraza» es un nuevo retrato de desilusión generacional y coral; el experimento musical sin palabras de «El baile» se salda con uno de sus mayores éxitos de público; «La noche de Varennes» es otra aguda mirada retro al crepúsculo de una clase durante la Revolución francesa; «Splendor» es su particular y sentido cinema paradiso... y «Macarroni» presenta al Mastroianni más entrañable que se haya visto nunca. Luego su ritmo y creatividad parecen decrecer y es la tardía «Gente de Roma», un experimento de docuficción, la que ofrece el último destello de su talento.

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