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Marty Baron: «Los lectores se enojaron más con la Iglesia que con nosotros»
A la izquierda una escena de «Spotlight», en la imagen de la derecha, Marty Baron, director del Post

Marty Baron: «Los lectores se enojaron más con la Iglesia que con nosotros»

El actual director del Washington Post, lo era del Boston Globe cuando puso en marcha la investigación sobre pederastia en la Iglesia llevada al cine por «Spotlight»

Día 31/01/2016 - 06.43h

El «Boston Globe» es más que un periódico, es una institución. Cuando el ahora director del «Washington Post» llegó en 2001 a la capital de Massachusetts, llamado para liderar una redacción asentada pero también acomodada, se sintió «como un extraño». Así lo confiesa en conversación con ABC. Seguramente, esa ausencia de lazos, a veces la mejor aliada del periodismo, fue determinante para poner en marcha la investigación más osada que había llevado a cabo el periódico: los abusos a menores por parte de sacerdotes de la Iglesia Católica en Boston. Fue la lectura de una columna de un colaborador en páginas locales la que despertó su interés.

?A muchos «Spotlight» les recuerda a «Todos los hombres del presidente», la película del Watergate. ¿Son comparables?

?Sí, ambas son comparables. Hay semejanzas entre las dos películas. Acabo de ver «Todos los hombres del presidente» después de cuarenta años. Son diferentes en algunos términos, pero hay semejanzas. En términos periodísticos, también hay semejanzas. Empezamos con la cobertura de las noticias locales, y de ahí brotó una historia nacional.

?¿Cómo se gestó la película?

?Dos productoras hablaron con nosotros hace ocho años, después de contactar con un amigo suyo de Boston, que les sugirió la idea. Era cuando estábamos desarrollando la historia en el periódico. Yo no pensaba que pudieran producir la película. Pensaba que no había suficiente interés en el periodismo. Y después, con la llegada del nuevo Papa, más popular que su antecesor, yo pensaba que tampoco sería buen momento para lanzar una película como ésta. Entonces, las productoras tuvieron que conseguir el dinero, y no fue nada fácil. El guionista ha llegado a decir que esa película murió tres veces antes de la producción.

?¿Cuántas veces habló con usted el director, Tom McCarthy? ¿Y Liev Schreiber (el actor que encarna a Baron)?

?Schreiber vino a Washington a entrevistarme, entre comillas (risas), y lo hizo durante dos horas. Fue más bien una reunión de observación. Y hablamos ese tiempo. Pero yo creo que había visto previamente varios vídeos para captar, no sé..., mi personalidad.

?¿Qué pensó al ver la película por primera vez? ¿Está fielmente recogida la realidad, la de la historia y la suya propia?

?Sí, sí. Bueno, yo dependo del juicio de mis amigos y mis colegas. Y ellos dicen que me han captado perfectamente.

?Mi impresión es que hay un protagonismo del equipo de investigación que dirige Michael Keaton, pero la personalidad del director nunca desaparece?

?Sí, así es. Como un fantasma? (risas).

?¿Y cómo vivió usted la presión de las élites de la sociedad de Boston?

?No fue una presión obvia? Yo fui a esa ciudad sin conocer a nadie. No conocía a nadie en el periódico ni conocía a nadie en la ciudad. Entonces, me sentía muy aislado en la redacción y en la comunidad. A mí se me describió como a un extraño. Y así me sentía.

?¿Temía que se produjera una reacción muy negativa de los lectores?

?Sí, temía una mala reacción a la investigación. Pero lo cierto es que la mayoría de los feligreses católicos en la ciudad de Boston se enojaron no con nosotros, sino con la Iglesia católica.

?Y hubo muchas llamadas de víctimas al periódico al día siguiente?

?Así es. De hecho, llegamos a publicar hasta 600 noticias durante el primer año de investigación, y 900 sumando los dos años que más o menos duró el desarrollo de la historia.

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