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Los refugiados van al cine
Esta imagen, del paso de Gevgelija-Presevo, entre Macedonia y Grecia, es sólo una parte del viaje de estos refugiados, la gran mayoría de ellos procedentes de Siria

Los refugiados van al cine

La Berlinale entera girará en torno a un mensaje que aúna la solidaridad y la protesta en un evento, que se inaugurará con lo nuevo de los Coen, que este año ofrecerá casi 400 películas

Día 03/02/2016 - 09.46h

Los 1.1 millones de refugiados que han llegado a Alemania en 2015 no son una realidad que la Berlinale pueda pasar por alto. Y no se trata solamente de que en la ceremonia de apertura de la edición de este año se reúnan donaciones o de que los solicitantes de asilo puedan asistir gratuitamente a diversos espectáculos programados por el Festival Internacional de Cine de Berlín, sino que la Berlinale entera girará esta vez en torno a un mensaje que aúna la solidaridad y la protesta. «La globalización ha dejado de lado los derechos del individuo, sus consecuencias están generando una oleada humana para la que todavía no tenemos respuestas pero que nos plantea interrogantes que marcarán la historia del siglo XXI», ha dicho su director, Dieter Kosslick, en la rueda de prensa de presentación del festival.

«El derecho a la búsqueda de la felicidad es el eje central, hemos intentado englobar las películas en este lema porque la gente de todo el mundo tiene no sólo derecho a la felicidad, sino a una vida con trabajo, amor... tiene derecho a sobrevivir», ha elevado Kosslick el objeto de reflexión conjunta del evento, que este año se celebra del 11 al 21 de febrero y que incluye casi 400 películas, además de la presencia de estrellas como George Clooney, Nicole Kidman, Jude Law, Colin Firth, Tilda Swinton, Daniel Brühl o Gérard Depardieu.

El plato fuerte en relación con este hilo conductor será el documental «Fuocoammare», del director italiano Gianfranco Rosi, que filmó en la isla de Lampedusa el drama de los solicitantes de asilo y lo trae a Berlín en toda su crudeza. «Muestra la discrepancia entre un joven que ha nacido allí y los refugiados que llegan y que han perdido sus hogares, dos realidades contrapuestas que se verán obligadas a convivir en adelante en Europa y que merece la pena intentar comprender», ha dicho Kosslick.

«Cartas de guerra», del portugués Ivo M. Ferreira, se centra en la guerra de Angola y sus consecuencias para África. «A Lullaby to the Sorrowful Mystery», del filipino Lav Diaz, que con ocho horas de duración se ha convertido en la más larga en competición en la historia de la Berlinale, narra la lucha contra el dominio colonial español a fines del siglo XIX en Filipinas. «En todas ellas se analiza, desde diversos puntos de vista y desde diversos momentos de la historia, la realidad de pérdida y de desubicación de las personas que se ven obligadas a dejar todo atrás para empezar desde cero», busca Kosslick el común denominador, «no son películas que muestren tanques, sino el horror de las guerras, esos horrores de los que huyen las personas que hoy llegan a buscar refugio entre nosotros».

Los hermanos Cohen inaugurarán el festival con «Hail Caesar!», fuera de concurso, una comedia tras las bambalinas de los grandes estudios de cine en el Hollywood de la década de 1950 que cuenta con actores tan conocidos como Josh Brolin, George Clooney, Ralph Fiennes, Scarlett Johansson, Frances McDormand, Tilda Swinton y Channing Tatum, y que tiene como trasfondo el origen migratorio de muchos de los personajes. «Muchos directores buscan las causas de los flujos de refugiados», ha insistido Kosslick, para quien «es lo lógico, que la cultura de nuestro tiempo refleje y reflexione sobre ese gran acontecimiento que estamos viviendo y que marca nuestro momento histórico. Si los refugiados no estuviesen presentes en la Berlinale, nuestro cine nos sería un cine ajeno, de espaldas a la vida».

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